miércoles, 12 de mayo de 2010

Se busca un valiente

Llevamos una semana de feria taurina y se va consumando el engaño que se venía venir. La esencia auténtica y verdadera del toro, que sustenta el espectáculo, que fundamenta su razón de ser, no aparece. Se presumía una engañifa, pues el ciclo que han diseñado los empresarios de Madrid y, posteriormente aprobado, celebrado y justificado por el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, apostaba por las mismas ganaderías que se prodigaban últimamente en esta feria tan importante -la más dicen algunos-, con desastrosos resultados por falta de ejemplares, por falta de casta, por falta de vergüenza, en definitiva por falta de toro. Se fichaba, con las mismas, a todos aquellos toreros del montón del escalafón, del montón de resultados aburridísimos, malos, perpetrados con borreguitos afeitados. Se lucen los mismos taurinos de siempre, aquellos de se dejan invitar, cuentan miles de anécdotas, y porfían en la gloria bendita. Trasiegan los aduladores, que sacan en verbo excelso, el nombre reverenciado y la asquerosa parsimonia. Se mezclaban todas las componendas y estamos en más de lo mismo, pero cada vez peor. Irremediable.
Tras dejar atrás el duro invierno, las reacciones siguen esperándose. Han sido muchos desasosiegos, intentos de prohibiciones, corridas incruentas, muchas lluvias, malas hierbas. Quedan pocos espíritus críticos que denuncian el cáncer que corroe las entrañas de la Fiesta. Los del otro lado, dicen de los molestos que son unos “catastrofistas”, y se están tomando muy en serio eso de que se marchen de una vez de los tendidos. Pero, antes, pasando por caja, ¡faltaría más!.
Estas almas toreras, cándidas y contribuyentes, andan preguntándose dónde esta el toro, dónde su casta, dónde su integridad, dónde su verdad. Y además, ¿dónde está el oficio?, ¿dónde la responsabilidad por este escándalo?, ¿dónde la satisfacción de esta desvergüenza?, ¿dónde los miembros del estamento taurino que promueven plataformas de unidad para hacerse fuertes ante miles de agravios que padecen en su mundo?, ¿dónde la respuesta a este premeditado engaño? Por favor, ¿dónde?
Que digan. ¿Dónde están los integrantes de la Mesa del Toro?, ¿dónde sus buenas intenciones fundacionales para “defender la mejora de las actividades y la reputación pública de cuantos intervienen profesionalmente en los espectáculos taurinos”?; ¿dónde su aireada plataforma para aglutinar a los miembros de esta jerarquía para preservar la Fiesta?; ¿dónde sus silencios ante la indefendible decadencia?; ¿dónde está su postura respecto a la ausencia de integridad en el espectáculo?; ¿dónde su exigencia de la esencia verdadera que debe tener el toro de lidia?; ¿dónde el reconocimiento de la autenticidad?
Que yo sepa, los integrantes, los miembros, los componentes, los colegas del estamento taurino, -es decir, ninguno (o casi)-, no han manifestado el malestar por la inexistente calidad, por su estado comatoso en general -o en particular como lo que llevamos de ciclo de San Isidro-, y por lo que vendrá. No han reconocido la insufrible decadencia en que está instaurada la Fiesta; no han presentado ningún plan de rescate -y por lo visto no tienen intención de hacerlo-; no exigen la autenticidad en el que se asentaría y desarrollaría este universo taurómaco; no denuncian ni persiguen el fraude –que a la vista está-; no respetan su oficio; no les interesa la hermosura que se origina en él; no les importa su cultura y su grandeza; no se les remueve la conciencia; y parece que no les conmueve que los aficionados, que sustentan económicamente el negocio, se estén marchando de las plazas.
Esperamos sus respuestas.
Se hacen urgentes sus pareceres al respecto de los anti-toros que se lidian a mogollón, además de los bodrios de espectáculos que se estructuran en torno a ellos, del timo y fraude para los asistentes. Sería muy importante que clarificaran públicamente estos asuntos tan cruciales, para no confundirnos en promesas inútiles. Que busquen una solución urgente, coherente e inteligente; que sean sinceros y verdaderos; que apuesten por la regeneración de este espectáculo portentoso.; que comparezcan y lo expliquen. Que defiendan con verdad al toro. Que sean honestos. Que se dejen de parque temáticos turísticos, de reivindicaciones de bajadas de impuestos, de centros de estudios inconcretos. Que sean valientes. Que ofrezcan integridad, ¡por Dios!.
Y como algo parece que tienen que decir, que sea rápido. Que esto agoniza.

Posdata: La Mesa del Toro está compuesta de quince integrantes, entre asociaciones y agrupaciones, y que son los siguientes: Agrupación de Ganaderías de Reses Bravas, Asociación de Abonados de Las Ventas, Asociación de Ganaderías de Lidia, Asociación de Veterinarios Especialistas Taurinos, Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos, Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros de España, Asociación Sindical de Mozos de Espadas y Puntilleros
Asociación Taurina Parlamentaria, Consejo General de Colegios de Veterinarios de España, Federación Internacional de Escuelas de Tauromaquia, Ganaderos de Lidia Unidos, Unión de Toreros, Unión de Criadores de Toros de Lidia, Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles y Unión Profesional de Matadores de Toros, Novilleros, Rejoneadores y Apoderados.

Otra posdata: Esta asociación –aglutinadora de la esfera profesional- ha presentado un presupuesto económico para este año 2010, en el que se inscribe, dentro de los ingresos, el canon que cobran por festejos celebrados y por participantes en ellos, además de los gastos en sueldos de personal y tareas administrativas. Muy interesante. Cada uno que piense lo que quiera, o lo que le corresponde.
Pueden consultarlo en el soporte digital
http://www.taurofilia.blogspot.com/
Y concretamente en http://2.bp.blogspot.com/_-saFp8XpgOw/S4QQ5OfzlSI/AAAAAAAAA54/1FnF6liFzHY/s1600-h/Sin+t%C3%ADtulo.jpg

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