martes, 21 de agosto de 2012

Desde el hemisferio enfundado

El 'santo' tocado milagroso

Sentí curiosidad por la corrida de Fuente Ymbro en Bilbao. Me acerqué sin mucho entusiasmo a la tele. Y, una vez más, salí con el alma encogida y el espíritu entristecido. No entraré a comentar el comportamiento de los animales, ni de los esfuerzos, tanto de toreros como de los protagonistas mediáticos, por justificar este espectáculo -en general- sin emoción, ni calidad, ni integridad, que apenas se sostiene.

Lo que sí me gustaría es resaltar la terrible impresión que dan estos hermosos animales cuando la cámara proclama sin pudor sus intimidades más inconfesables, las de sus defensas y las del acoso que sobre ellas hacen los respectivos criadores del campo bravo. Por ejemplo, los pitones partidos a modo de garfios que quedaban suspendidos, obligando a dichos interlocutores mediáticos y toreros a una narración de cuentos de hadas y que a mí llegaban como series de verdadero terror.
Los muy entendidos dicen que las fundas, -ya saben, estos artilugios que todo ganadero quiere dar por maravilloso, materializadas en tocados sobre el emblema de las defensas bovinas, con puesta en escena de prótesis colocadas a fuerza de martillazos y muecos-, son inocuas, beneficiosas y, si se empeñan, resultan hasta afrodisíacas, aunque no se discrimine a quién eleva tan descomunal placer.

¡Es un milagro! Un prodigio de la naturaleza. Un portento de la ciencia. Una fe ciega incuestionable. Un análisis acreditado que no necesita –como sucediera con La Sábana Santa de Turín- las pruebas irrefutables del Carbono 14 (véase reglamento taurino); de huellas del pasado (véase en el mismo manipulación, afeitado y sanción); de análisis de las fibras con rayos X y fluorescencia (véase puntitas afiladas como mondadientes y que se abren como las flores secas en el jarrón); de imágenes con información tridimensional (véase retrasmisiones televisivas); y de microquímica que demuestre la dureza de las impresiones en el lienzo (véanse las protuberancias bovinas seccionadas a modo de machetazos, lijadas cochambrosamente y pintadas con tremendos pigmentos).

Ahora me traslado a google. Busco “sábana santa Turín”. Primer resultado http://www.sabanasanta.org/. Leo: “El principal problema desde un punto de vista científico es que algunas explicaciones que serían aceptadas desde un punto de vista químico son rechazadas por los físicos. Al contrario, algunas explicaciones físicas tentadoras son completamente rechazadas por los químicos. Para una explicación adecuada de la imagen de la Síndone, uno debe tener una explicación científicamente válida desde un punto de vista físico, químico, biológico y médico”. Concluye: “Así, la respuesta a la cuestión de cómo se produjo la imagen o qué produjo la imagen es ahora, como en el pasado, un misterio”.

Apuesto, que los investigadores de la autenticidad del santo lienzo (físicos, químicos, biólogos y médicos aludidos) no se han interesado nunca por las excelencias del universo taurómaco porque, de haberlo hecho, tendrían la solución de cómo se solventan las diferencias corporativas y, sobre todo, cómo las argumentan. “Esto es así, y punto”. “Un milagro”. Incuestionable. El purgatorio sería un lugar remoto, un lugar en el que habría que expiar demasiadas culpas”.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Recuerdo de Azpeitia (3)

El acertado debut de Escolar
Sobre la corrida de José Escolar en Azpeitia, el debut del ganadero abulense en el coso guipuzcoano, el 30 de julio de 2012. Los toros de encaste albaserrada estuvieron muy bien presentados, parejos en fisonomía, capas y comportamiento. En general, resultó un encierro encastado, circunstancia que quedó muy lejos de las facultades de los diestros ya que ninguno  fue capaz de hacerles, de frente, el toreo. 
Como en el resumen de la tarde de la ganadería portuguesa, las fotografías y vídeos se acompañan de los extractos de la crónica publicada en este blog (Ojalá nos dejen ver esto algún tiempo más) y entre paréntesis los comentarios también personales. 



Azpeitia, 30 de julio de 2012. Primera de la Feria de San Ignacio
Toros de José Escolar para Sánchez Vara, Serafín Marín y Esaú Férnandez


La corrida de Escolar presentada en la plaza de Azpeitia durante el desembarque que tuvo lugar el 29 de julio, un día antes del festejo. 

(...) "El ganadero José Escolar irrumpió en esta feria con ganas. Sus toros tenían casta de sobra y buena presentación, además de posibilidades de toreo. La cuestión es que había que aguantar, circunstancia que se quedó muy lejos para los tres diestros, y en distintas formas. Para Esaú Fernández fue la confirmación de la imposibilidad, o mejor dicho, la posibilidad de no poder ni con lo mínimo de exigencia. Consistía en saber estar y su grosería culminó en la aberración de dar muerte al hermoso sexto que mereció lucimiento a lo grande. Para Serafín Marín resultó un debate entre la suerte de tocarle el mejor lote y las maneras propias para esconderlo, aunque resultara más animoso en la vistosidad. Y Sánchez Vara sufrió con la casta y la complicación de sus dos ejemplares, llegó a estar valiente pero muy escaso en las resoluciones que se necesitan cuando urge mandar. (...)

Paseíllo del festejo. 

 (...) A las primeras de la tarde, el cárdeno toro con líneas de finura albaserrada, con casta a raudales, ya había señalado lo que sería el periplo para el resto, es decir, para que todos los hermanos de camada se fueran, como él, inéditos de ejecución, aguante y toreo al desolladero. Sin muchos recursos Sánchez Vara no pudo resolver. Intentó el decoro y terminó con la taleguilla rajada, con un subalterno en la enfermería, con cuatro bajonazos, muchos descabellos, dos avisos, y fue librado en el último suspiro de la vergüenza que marca la tercera llamada. Esto que parecía la debacle, fue lo más fabuloso de la tarde -(entiéndase)-, ya que al menos vinos una pelea creíble, aunque estuviera desnivelada de fuerzas. Con el cuarto la situación se complicó, precisamente porque el animal fue extraordinario de fisonomía, en arbola dura y trapío, también muy embarazoso de comportamiento. Sin ser reservón, no se entregaba. Sin apurar su casta, no terminaba de ofrecer un pitón izquierdo que apuntaba como bueno. Vara estuvo hasta decoroso en banderillas y escaso en las tristes embestidas. Mató a la manera garrafal, tanto como sus compañeros de terna. 
Serafín Marín dio una vuelta al ruedo en el segundo de la tarde sin convencimiento general, puesto que desaprovechó la nobleza a la vista y escondió a base de derechazos el pitón contrario que parecía muy potable, incluso desplegó manoletinas inútiles y miradas al tendido. En su segunda intervención pasó algo similar. El diestro desplegó mucho parón mezclado con desparpajo y abanico con el trapo, más una estocada que cayó en los bajos perdiendo el engaño.
Y el joven diestro sevillano produjo mucha desazón. Es que no se entiende que un matador de toros - según muchos la revelación de estos tiempos desajustados del toreo- disponga de la más evidente incapacidad para aguantar medio pase, ni media intención, a un toro de casta. Esaú se maneja bien en este toreo posmoderno y absurdo tan habitual, falto de ejecución, belleza y dominio. Es difícil afrontar esta corrida de Escolar. Ya lo sabemos. Lo fácil es lo que hace todos los días festivos en esas plazas que abundan. Ahora ya puede decir que ha matado una corrida de Escolar, en Azpeitia además, pero quienes vimos al sevillano únicamente conocimos a un torero no capacitado para el dominio a un animal poderoso, tal y como debería ser el toro de lidia, el auténtico, el que salió en el albero azpetiarra. Aire fresco del monte se respiraba, ese mismo que está sujeto entre intensos blancos y bermejos de la coqueta bombonera, que acaricia el susurrante Urola a la sombra del viejo monte, a la luz de la historia ignaciana. (...)


El afamado zortziko de Aldalur, que recuerda al subalterno originario de Deva, José Ventura Laca, muerto en la plaza de Azpeitia el 1 de agosto de 1841, aunque bien puede haber sido en 1845.

Recuerdo de Azpeitia (2)

(Vuelta al ruedo del mayoral de Palha). 

En el día grande del patrón de Azpeitia,
de Guipúzcoa y del ganadero portugués

Éste es un repaso gráfico de lo que fue la tarde -del día festivo de San Ignacio- y la ganadería de Palha en el coso centenario de Azpeitia. Intercalado entre las imágenes va el texto de la crónica del festejo y que ha sido publicado en este mismo blog. Entre paréntesis se reflejan algunos datos, ocurrencias y hechos destacables según mi criterio.

Feria de Azpetia. Segundo festejo de la Feria de San Ignacio. 31 de julio de 2012. Toros de Palha para Antonio Ferrera, Alberto Aguilar y Paco Ureña.
(...) día grande dedicado a la conmemoración de San Ignacio, patrón de Azpeitia, de Guipúzcoa, y ahora también del ganadero portugués, como es evidente por su abultado y fructífero peregrinaje a esta tierra de alma torera. (...)


(Despeje del ruedo y paseíllo en la calurosa tarde del día 31 de julio, la fiesta grande de Azpeitia en honor a San Ignacio, patrón también de Guipúzcoa). 

(...) Había que ponerse a torear. Había que creérselo. Había que agarrar la perfección cuando la belleza es posible tocarla. No era suficiente con ligar los muletazos, ni cumplir con la ortodoxia. Era necesario el sitio verdadero, la colocación de frente, cargar la suerte, bajar la mano, dominar el recorrido, romper la cintura atrás, todo en la aventura de la pasión. Porque los toros de Palha así lo pedían, y para las pocas ocasiones en que nos encontramos con el alma abierta al desenfreno arrebatado, al final nos resultó exagerado tanto halago y nos quedamos, lo que se dice, insatisfechos.(...)
Los toreros lo intentaron. Pero, con matices.

(Salida al ruedo del primer toro de la tarde. Un hermoso ejemplar colorao, encastado y boyante.)

Si en el día de ayer se necesitaban toreros que aguantaran la casta de los toros de Escolar, hoy se requerían hombres poderosos para el toreo hondo que los animales criados en las dehesas portuguesas exiguían. Todos, los seis, traían en sus entrañas mucha nobleza, tanta como trapío, trasmisión, buena presentación, hasta cierta bravura en algún ejemplar.

(Tercio de varas al primer ejemplar, y que por decisión del diestro Antonio Ferrera se le dio un solo puyazo, es decir la moderna técnica del monopuyazo)

(...) atrás quedó Ferrera con su empeño de no atreverse con la casta del bello ejemplar castaño, con su insoportable creencia del monopuyazo demoledor,(...) 

(Detalle de la triste faena de Antonio Ferrera a este primer toro de Palha)

(Antonio Ferrera...) en los zapatillazos y el desasosiego del toreo hacia atrás y a la carrera, en su evidente suficiencia para quitar al animal los pases que tenía, en su horripilante manera de ejecutar la suerte final a base de bajonazos) 

(Vuelta al ruedo del tercer toro de Palha en orden de lidia y que fue lidiado por Paco Ureña)

(...) Hubo dos puertas grandes y una vuelta al ruedo del tercer toro en orden de lidia, aunque resultaron tantos premios demasiado triunfalistas para lo que pudo ser y no fue. Y lo que pudo haber sido no fue otra cosa que la posibilidad y condición para el toreo de profundidad. (...)

(...) Estábamos superando a estas alturas el ecuador de la tarde. Ya teníamos la certeza que los toros de Palha estaban en gracia divina, bendecidos y dispuestos para el milagro, para ser toreados en el día grande dedicado a la conmemoración de San Ignacio, patrón de Azpeitia, de Guipúzcoa, y ahora también del ganadero portugués, como es evidente por su abultado y fructífero peregrinaje a esta tierra de alma torera. El noble y buen animal que hizo tercero, por ejemplo, era hasta cómodo de hechuras, de cabeza y de temperamento, y Ureña convenció a la mayoría con su toreo ligado pero débilmente ejecutado, casi siempre alejado del sitio, y si alguna vez le dio por cruzarse sirvió para demostrar dónde podía estar la precisión. (...)


(Vuelta al ruedo de Paco Ureña tras cortar dos orejas al toro premiado también en el arrastre) 

(Sobre Paco Ureña...) Le concedieron dos orejas que paseó triunfal por el albero de esta plaza coqueta, con saludos al mayoral incluidos, después de que se diera la vuelta al ruedo al toro propiciatorio de tanto éxito.(...) 


(Banderillas de Antonio Ferrera al cuarto toro de la tarde).

(Antonio Ferrera ....) Pero no enmendó ni lo mínimo, puesto que porfió en todo lo anterior, superándose en trapazos, muros y picos, y haciéndose comparable su técnica en descargar la suerte a la que pudieran tener los estibadores en el manejo de mercancía pesada. Incluso pretendió confundir con sus ínfulas exaltadas después del sartenazo que le propinó al nobilísimo animal que le correspondió en su segunda intervención. (...)


(Segundo tercio de la lidia del quinto toro de la tarde y que correspondió la lidia a Alberto Aguilar.)

(...) Su dejadez paso a convertirse en impulso arrebatado en su segunda intervención con un toro de buen comportamiento y muy interesante. (...)



(Faena de Alberto Aguilar al quinto toro, al que cortó dos orejas).



(Faena de Alberto Aguilar al quinto toro, al que cortó dos orejas).

(...) Inteligentemente apostó Aguilar por lucirlo con naturales, en series ligadas, con descansos prudentes cuando las fuerzas del toro se resentían de un puyazo deslomador. Resultó suficiente. 


(Petición de dos orejas para Alberto Aguilar por el público azpeitarra).

(...) Para Aguilar será un día claroscuro, fluctuando entre el acompañamiento de las embestidas nobles de sus dos animales con tandas ligadas, pero sin sujetar la nobleza. Acompañó, pero sin determinación. Su dejadez paso a convertirse en impulso arrebatado en su segunda intervención con un toro de buen comportamiento y muy interesante. Inteligentemente apostó Aguilar por lucirlo con naturales, en series ligadas, con descansos prudentes cuando las fuerzas del toro se resentían de un puyazo deslomador. Resultó suficiente. Tuvo su puerta grande, pero no sevirá posiblemente para catalogar su actuación de superior. Le faltó sin duda el cante 'jondo'.  (...) 



(Aplausos al quinto toro de la tarde, que superó -en mi opinión- al tercero que fue premiado con la vuelta al ruedo. Quizá, este ejemplar de Palha resultó más encastado y más interesante de comportamiento)


(Vuelta al ruedo de Alberto Aguilar tras cortar dos orejas al quinto toro).


(Tercio de varas al sexto toro de la tarde, bravo en el caballo, boyante en las embestidas, con casta, con fiereza y que, sin embrago, se fue inédito al desolladero)

(Sobre Paco ureña.. Le tocó en último lugar un boyante, encastado y hasta bravo animal, pero debió considerar que ya tenía bastante con lo ganado milagrosamente, bien guardado en el bolsillo, tanto que no quiso confiarse al incierto destino. (...)


(Tercio de banderillas, donde se puede apreciar la fijeza y la casta de este hermoso ejemplar).

(...) un toro de buen comportamiento y muy interesante.(...)

(Comportamiento extraordinario del sexto toro de Palha en la muleta y que no obtuvo una adecuada respuesta torera por parte de Paco Ureña)

(Sobre Paco Ureña) Su falta de ganas para dominar, además de torear, concluyó en la insistencia horripilantemente de los enganchones la firme embestida. Terminó desbordado, equivocándose con una fea estocada en vertical y un gran toro inédito camino del desolladero. (...) 



(Salida a hombros de La Bombonera de los diestros Alberto Aguilar y Paco Ureña)

(... faltó sin duda el cante 'jondo'. También a los demás. También a todos. (...)



(Vuelta al ruedo del mayoral de Palha).  

(...) Al final del festejo el mayoral daba emocionado la vuelta apoteósica por la tierra morena del coso de Azpeitia. Entre la emoción y la timidez, la concluía con prisa para abrazarse al ganadero titular, cada año más próximo a la beatificación en esta tierra torera.

martes, 7 de agosto de 2012

Azpeitia en el recuerdo (1)


Ganadería de Palha en el desembarque en la plaza de toros de Azpeitia, el 29 de julio de 2012.

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Ganadería de Palha, lidiada en el coso azpeitarra el 31 de julio.

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Ganadería de José Escolar, lidiada el 30 de julio.

PARTE PRIMERA. EL DESENCAJONAMIENTO
La fiesta popular
La feria de San Ignacio en este rincón guipuzcoano comienza con la presentación de los toros, un espectáculo admirado en la coqueta plaza centenaria por un lleno absoluto. Mucha gente joven, muchos paisanos, muchos niños, incluso muchos bebes que a bordo de carritos de paseo llegaron a presenciar la fiesta tan popular por excelencia Este año el desencajonamiento de las reses de las ganaderías titulares José Escolar, Palha y Valdefresno no pudo realizarse en la festividad de Santiago, como tradicionalmente sucede, al tratarse de un día no festivo. La cita tuvo lugar el domingo anterior a los festejos que se celebraron de manera continuada los días 30, 31 de julio y 1 de agosto.
Y no fue el único incidente en llegar a la cita de este pueblo con alma tan torera. Se tuvo que recurrir al ingenio y a las prisas para reunir un camión alternativo para que una de las ganaderías pudiera ser desembarcada ante la atenta mirada de los aficionados. Se hizo el trasvase de los toros del vehículo, que no cabía por la puerta de los corrales, al sustituto Pero, todo es posible en Azpeitia, incluso ver toros verdaderos, de los que no se dan por esas plazas de Dios y de la tauromaquia andante habitual.
Es emocionante. Todo el mundo atento. Los cabestros muestran los miedos y nerviosismo ante animales que son la mitad de su tamaño. Los bufidos. El encuentro fiero. La arena que se completa poco a poco con los toros que van apareciendo por las bajadas resbaladizas. Las anotaciones improvisadas de los números grabados en los lomos. Los topetazos de frente. Las colisiones que resuenan. El nervio que se agita. La camada reunida. Los circulares inciertos a ninguna parte que hacen las fieras, apretados los cuerpos e imposible la desunión. Corren a prisa hacia la puerta abierta. La admiración se manifiesta.
Domingo, 29 de agosto de 2012. Azpeitia.


Joxin Iriarte, responsable de la Comisión taurina de Azpeitia, en el callejón minutos antes de comenzar el desembarque de los toros, el 29 de julio de 2012.

El ganadero Palha con la mirada puesta en los camiones colocados en el ruedo mientras se presenta al público las ganaderías anunciadas para esta Feria de San Ignacio. 

Ganadería de Valdefresno.

Ganadería de Valdefresno.

Ganadería de Valdefresno.

Ganadería de Valdefresno.

Ganadería de Valdefresno.

Ganadería de Palha.

Ganadería de Palha.

Ganadería de José Escolar.

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miércoles, 1 de agosto de 2012

Feria de Azpeitia


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Vuelta al ruedo al tercer toro de la ganadería de Palha, lidiado por Paco Ureña.

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Saludos y vuelta al ruedo también para el mayoral de la ganadería de Palha.
Un año más la ganadería portuguesa se convierte en triunfadora de la feria azpeitarra.

Feria de Azpetia. Segundo festejo de la Feria de San Ignacio
31 de julio de 2012
Toros de Palha para Antonio Ferrera, Alberto Aguilar y Paco Ureña.

Lo que pudo ser y no fue
Si en el día de ayer se necesitaban toreros que aguantaran la casta de los toros de Escolar, hoy se requerían hombres poderosos para el toreo hondo que los animales criados en las dehesas portuguesas exiguían. Todos, los seis, traían en sus entrañas  mucha nobleza, tanta como trapío, trasmisión, buena presentación, hasta cierta bravura en algún ejemplar. Hubo dos puertas grandes y una vuelta al ruedo del tercer toro en orden de lidia, aunque resultaron tantos premios demasiado triunfalistas para lo que pudo ser y no fue. Y lo que pudo haber sido no fue otra cosa que la posibilidad y condición para el toreo de profundidad.
Había que ponerse a torear. Había que creérselo. Había que agarrar la perfección cuando la belleza es posible tocarla. No era suficiente con ligar los muletazos, ni cumplir con la ortodoxia. Era necesario el sitio verdadero, la colocación de frente, cargar la suerte, bajar la mano, dominar el recorrido, romper la cintura atrás, todo en la aventura de la pasión. Porque los toros de Palha así lo pedían, y para las pocas ocasiones en que nos encontramos con el alma abierta al desenfreno arrebatado, al final nos resultó exagerado tanto halago y nos quedamos, lo que se dice, insatisfechos.
Los toreros lo intentaron. Pero, con matices. Por ejemplo, atrás quedó Ferrera con su empeño de no atreverse con la casta del bello ejemplar castaño, con su insoportable creencia del monopuyazo demoledor, en los zapatillazos y el desasosiego del toreo hacia atrás y a la carrera, en su evidente suficiencia para quitar al animal los pases que tenía, en su horripilante manera de ejecutar la suerte final a base de bajonazos. Pero no enmendó ni lo mínimo, puesto que porfió en todo lo anterior, superándose en trapazos, muros y picos, y haciéndose comparable su técnica en descargar la suerte a la que pudieran tener los estibadores en el manejo de mercancía pesada. Incluso pretendió confundir con sus ínfulas exaltadas después del sartenazo que le propinó al nobilísimo animal que le correspondió en su segunda intervención.
Estábamos superando a estas alturas el ecuador de la tarde. Ya teníamos la certeza que los toros de Palha estaban en gracia divina, bendecidos y dispuestos para el milagro, para ser toreados en el día grande dedicado a la conmemoración de San Ignacio, patrón de Azpeitia, de Guipúzcoa, y ahora también del ganadero portugués, como es evidente por su abultado y fructífero peregrinaje a esta tierra de alma torera. El noble y buen animal que hizo tercero, por ejemplo, era hasta cómodo de hechuras, de cabeza y de temperamento, y Ureña convenció a la mayoría con su toreo ligado pero débilmente ejecutado, casi siempre alejado del sitio, y si alguna vez le dio por cruzarse sirvió para demostrar dónde podía estar la precisión. Le concedieron dos orejas que paseó triunfal por el albero de esta plaza coqueta, con saludos al mayoral incluidos, después de que se diera la vuelta al ruedo al toro propiciatorio de tanto éxito. Le tocó en último lugar un boyante, encastado y hasta bravo animal, pero debió considerar que ya tenía bastante con lo ganado milagrosamente, bien guardado en el bolsillo, tanto que no quiso confiarse al incierto destino. Su falta de ganas para dominar, además de torear, concluyó en la insistencia horripilantemente de los enganchones la firme embestida. Terminó desbordado, equivocándose con una fea estocada en vertical y un gran toro inédito camino del desolladero.
Para Aguilar será un día claroscuro, fluctuando entre el acompañamiento de las embestidas nobles de sus dos animales con tandas ligadas, pero sin sujetar la nobleza. Acompañó, pero sin determinación. Su dejadez paso a convertirse en impulso arrebatado en su segunda intervención con un toro de buen comportamiento y muy interesante. Inteligentemente apostó Aguilar por lucirlo con naturales, en series ligadas, con descansos prudentes cuando las fuerzas del toro se resentían de un puyazo deslomador. Resultó suficiente. Tuvo su puerta grande, pero no sevirá posiblemente para catalogar su actuación de superior. Le faltó sin duda el cante 'jondo'. También a los demás. También a todos.
Al final del festejo el mayoral daba emocionado la vuelta apoteósica por la tierra morena del coso de Azpeitia. Entre la emoción y la timidez, la concluía con prisa para abrazarse al ganadero titular, cada año más próximo a la beatificación en esta tierra torera.