Me temo lo peor
No había concluido el arrastre de las mulillas que se lleva este horripilante año para los asuntos taurinos (aunque de los otros también tenía preparado su aquél) cuando me entero de unas declaraciones -que hizo el pasado día 30 de diciembre- la directora general de Patrimonio de la Comunidad Valenciana, Paz Olmos, tranquilizando sobre la propuesta que ha hecho la Diputación para instalar una cubierta en la Plaza de Toros de Valencia, pues aseguró –tan segura ella- de que debe mantener la "funcionalidad del monumento" pero al mismo tiempo debe ser una actuación "reversible", por lo que dada la "complejidad" del tema, su departamento no se ha fijado plazos de resolución. No se quedó ahí el asunto por “resolver” pues reiteró la directora general del Patrimonio que "si funcionalmente, la Plaza puede adquirir unas prestaciones y mayores confortabilidad, estamos en el siglo XXI y hay que pensar en eso, pero al mismo tiempo es un monumento declarado Bien de Interés Cultural (BIC) que debe ser tratado y considerado como en su momento se hizo". "Esas dos variables son las que vamos a intentar compaginar", ha concluido.
Con directoras de patrimonio así, nos sobra el Patrimonio. ¿Cómo se puede ser tan animal? ¿Cómo tan ignorante? ¿Cómo tan cínico? ¿Cómo tan astutos para creer que nos van a engañar cuando de lo que se trata es de incentivar la especulación, descaro y el beneficio propio? ¿De verdad creen que los técnicos (por muy técnicos que sean) van a ponerle seda a la mona para hacerla princesa?
La última vez que estuve en este bellísimo rincón valenciano saboreando la dulce brisa marina veraniega fue el pasado mes de julio. Era consciente de mi última vez, de esas raras alucinaciones en que se vislumbra el propio final con clarividencia en el tiempo, como si fuera la moviola que acerca a cámara lenta el futuro desasosiego. Allí estaba, suspendida en el aire caliente como las torretas de la estación que coquetean de manera insaciable; admirada de los vuelos embelesados de gaviotas curiosas, incluso solitarias, incluso misteriosas; agarrada firme a las columnas férreas, silueteadas con finos pinceles; acariciaba la luz especial que destella la cercanía del mar; entusiasmada por el sabor a horchata y a sabores cremosos; cómoda cuando remetía mis pies en los huecos que liberaba los asientos de piedra. Allí estaba, llorando por esta hermosa singularidad a la que le van a hacer una cremá al estilo singular fallero, eso sí protegiendo para que “no afecte al monumento”.
No nos hacen falta directoras de Patrimonio como la titular de Valencia. Se hace urgente y necesario la búsqueda de gente inteligente, con sentido común que diferencie entre el bien y el mal, con generosidad por el bien social, con humanidad, con oficio, con sencillez, con amor. Si lo tuvieran, la Plaza de Valencia, como las de muchos lugares se salvarían y no las transmutarían en espacios polivalentes y horripilantes. Por Dios, sobra terreno en este país. ¿Por qué no le ponen techo al campo? Digo yo.
Me duele el alma. Lo aseguro. Lloro amargamente. Pido al cielo un milagro. Apelo a la misericordia de quienes promueven estos intentos benefactores “para que entremos en el siglo XXI”; acudo a los aficionados valencianos para que se cercioren de la salvajada que supone tanto estudio de techos volanderos (techos al fin y al cabo) que no les dejarán ver el cielo y su luz; suplico a todos los hombres y mujeres que sienten el alma torera que entiendan la cuestión trascendental del verdadero respeto por estos espacios únicos y soberbios. A todos les pido el milagro. Un milagro divino o terrestre, me da igual. Pido el ninot indultat para la imponente, hermosa y formidable plaza de la calle Xativa. Por favor. ¡Que paren esta masacre!
Un reconocimiento apasionado por este singular mundo que representa el universo de los toros
lunes, 3 de enero de 2011
jueves, 30 de diciembre de 2010
Despedida a los toros del 2010
Feliz año taurino
Dentro de unos días este mini espacio de comunicación cumplirá un año. Durante este tiempo hemos sido testigos de acontecimientos trascendentales en el panorama actual del mundo de los toros y posiblemente decisivos en un futuro inmediato lleno de incertidumbres. Nació en tiempos difíciles, incluso arriesgados. No pretendo ser presuntuosa, si acaso convencerme a mí misma de la complejidad de este universo singular, de su hermosura, quizá también de lo poderosa que puede ser la afición, y de cómo la vivimos desde nuestras almas toreras.
Ahora en estos días llenos de magia y de posibilidad espero que todos los que amamos desinteresadamente este bellísimo espectáculo tengamos un futuro donde el coraje y el conocimiento se impongan a la decadencia que nos conduce al abismo. Deseo para este próximo año que nuestra afición se fortalezca; que no nos arrebaten la circunstancia de su desarrollo; que se den hombres y mujeres capaces del trabajo humilde y enérgico para que se dé con autenticidad; que se imponga la integridad como fórmula única para el entretenimiento y la pasión; que exista la generosidad para evitar que el fin se imponga definitivamente.
Feliz año taurino. Para todos, os deseo lo mejor; mucho trabajo, mucha salud, gran afición, la única verdad, así como pasión, esfuerzo y dedicación por la integridad y autenticidad de este espectáculo hermoso que es el mundo de los toros. Lo dicho: feliz año taurino. Aunque es muy complicada la tarea habrá que ocuparse para que sea opuesto al que acabamos de pasar. Hay que asumirlo. Es un inmenso quehacer.
Al igual que hará la página web de http://noticias.toroaficion.com/ yo también les ofreceré un resumen de este año tan especial para mí en este universo taurómaco. Pero un resumen a mi manera, entre las muchas cosas que deseé en un momento comentar con ustedes y que se quedaron olvidadas. Mil gracias por su apoyo y dedicación hacia mi persona. Puedo asegurarles que a veces es el único aliciente que merece la pena seguir. Gracias.
Dentro de unos días este mini espacio de comunicación cumplirá un año. Durante este tiempo hemos sido testigos de acontecimientos trascendentales en el panorama actual del mundo de los toros y posiblemente decisivos en un futuro inmediato lleno de incertidumbres. Nació en tiempos difíciles, incluso arriesgados. No pretendo ser presuntuosa, si acaso convencerme a mí misma de la complejidad de este universo singular, de su hermosura, quizá también de lo poderosa que puede ser la afición, y de cómo la vivimos desde nuestras almas toreras.
Ahora en estos días llenos de magia y de posibilidad espero que todos los que amamos desinteresadamente este bellísimo espectáculo tengamos un futuro donde el coraje y el conocimiento se impongan a la decadencia que nos conduce al abismo. Deseo para este próximo año que nuestra afición se fortalezca; que no nos arrebaten la circunstancia de su desarrollo; que se den hombres y mujeres capaces del trabajo humilde y enérgico para que se dé con autenticidad; que se imponga la integridad como fórmula única para el entretenimiento y la pasión; que exista la generosidad para evitar que el fin se imponga definitivamente.
Feliz año taurino. Para todos, os deseo lo mejor; mucho trabajo, mucha salud, gran afición, la única verdad, así como pasión, esfuerzo y dedicación por la integridad y autenticidad de este espectáculo hermoso que es el mundo de los toros. Lo dicho: feliz año taurino. Aunque es muy complicada la tarea habrá que ocuparse para que sea opuesto al que acabamos de pasar. Hay que asumirlo. Es un inmenso quehacer.
Al igual que hará la página web de http://noticias.toroaficion.com/ yo también les ofreceré un resumen de este año tan especial para mí en este universo taurómaco. Pero un resumen a mi manera, entre las muchas cosas que deseé en un momento comentar con ustedes y que se quedaron olvidadas. Mil gracias por su apoyo y dedicación hacia mi persona. Puedo asegurarles que a veces es el único aliciente que merece la pena seguir. Gracias.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Sobre Presidentes, presentes y futuros
“Buen trabajador de la ley y el reglamento”
El pasado 10 de diciembre se produjo un acontecimiento destacable dentro del universo taurino. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) inauguró el primer curso para la formación de Experto Universitario en Dirección de Espectáculos Taurinos. El salón de actos de la Universidad de Derecho –donde tuvo lugar la presentación de esta iniciativa- se quedó pequeño para acoger a los cerca de cien alumnos y la amplia representación del estamento taurino, entre los que destacaban los miembros directivos de la Asociación de Presidentes de Plazas de Toros (como “autores e impulsores”, según recogen en su web) y algunos integrantes de la Mesa del Toro. Tampoco faltaron algunos toreros, en activo y retirados. Ni curiosos. Ni presidentes. Normal. Precisamente por su condición de patrocinio la ANPTE recoge en dicha página web: “este curso ha sido diseñado pensando en nuestros afiliados, en dotarles de los instrumentos que necesitan para afrontar la especial y delicada tarea de presidir; amén, de la necesaria dignificación de la presidencia y por ende del mundo del Toro a quien nos debemos”. (http://www.anpte.es/)
Pues bien, reunidos y presentados todos, no estaban previstas muchas sorpresas, salvo la novedad de esta oferta formativa tan inédita hasta el momento. Pero las hubo. La primera fue la incorporación al cuadro docente de Rafael Cabrera Bonet -cinco días después de realizar su último programa radiofónico en la Cadena COPE-, un “repescado” según explicaba él mismo. La segunda, y quizá la más meritoria de recordatorio, fue la charla del ex senador Juan Antonio Arévalo entre las abundantes exposiciones de los intervinientes en el acto inaugural. La tercera consistió en el hecho de que en las comparecencias que se produjeron para la presentación de tan solemne acto no se hiciera referencia a la profunda decadencia que asuela a la Fiesta de los toros, exceptuando la valiente “ponencia” de Juan Antonio Arévalo, y de la cual les hablaré, aunque sea tan alejada ya en el tiempo de su realización.
“¿Cómo está la Fiesta de acuerdo a los reglamentos?”, propuso el ex senador por Valladolid en su comienzo. Y en su final, concluyó: “La Fiesta de los toros ha evolucionado, pero para mal” y “el mal está dentro”. Introdujo en la tesis argumental las similitudes que existen entre el mundo de los toros y el de la ópera, precisamente porque sus públicos son muy parecidos. Y de ahí arranca todo, pues “la Fiesta es un espectáculo público” y, por tanto, los poderes públicos “no pueden olvidar sus obligaciones”.
Senador por el Partido Socialista durante seis legislaturas (desde 1979 hasta 2000), Juan Antonio Arévalo, es sin duda el hombre más adecuado -por sus amplia experiencia y vivencia política de estos años transcendentales- para argumentar “la mayor novedad sobre espectáculos taurinos” que supuso la ley de Potestades Administrativas de abril de 1991 y enfatizó ante la audiencia que dicha norma “aún está vigente”. La orden de 1962 estaba más preocupada por el orden público que por el espectáculo en su verdadera dimensión, así que la ley 10/1991 suponía novedades trascendentales desde la integridad en primer término y el establecimiento de un régimen sancionador, hasta el trapío de los toros (concepto cada día más olvidado), en las defensas que deben ser respetadas, el establecimiento de sobreros y algunas más que quedaron de una vez estipuladas y fijadas en una norma de obligado cumplimiento. Sin embargo, este crucial reglamento resultó “prolijo” respecto a la suerte de varas, pues se considera “un castigo y no una prueba para ver las condiciones de la res”. Considera Arévalo que el número de puyazos debería establecerse en tres y si “el toro tiene que ir a caballo más de una vez, ya se ocuparán los ganaderos de criar toros con fuerza”.
Y en este salón de plenos abarrotado de presidentes de plazas de toros (los que ya son y los que puedan serlo), Juan Antonio Arévalo preguntó: ¿cómo debe ser un presidente de plazas de toros? Bien sencillo. Muy claro. “Buen trabajador de la ley y el reglamento, con solvencia e independencia, como autoridad que defiende antes que nada al público, con la creencia que hay que recuperar el interés en la Fiesta, y seguro de cumplir y hacer cumplir la ley”. “La Fiesta está en decadencia”, reiteró Arévalo con evidente desconsuelo. “Los responsables no lo han hecho bien. El aficionado desiste y el mal está dentro. Nadie ha gritado con la suficiente fuerza “hay que recuperar el toro de lidia y hay que cumplir la ley”. Pero, hasta ahora las cosas no van por ahí. El éxito no se consigue solo, hay que poner responsabilidades”.
En muchas ocasiones, en las conversaciones pausadas con Juan Antonio Arévalo, siempre acabo recordándole lo importante de su testimonio en esta historia reciente - apasionante y trepidante- por su excepcionalidad como testigo, impulsor, defensor, y protagonista directo de las legislaciones sobre materia taurina; por su magnífica aportación como aficionado, abogado y senador; y sobre todo, por ser una de las personas más maravillosas y generosas que se merece encontrar en la vida; y por todo esto y por la amistad desde hace ya tanto tiempo, nunca dejo de insistirle en que debería recoger todos estos momentos transcendentales, de su vida y de las nuestras, en escritos que sirvan a los hombres y mujeres del futuro a amar y entender este complejo mundo de los toros.
En este momento, sonríe. Pausadamente argumenta que hay muchos capacitados para abordar la tarea. Por mi parte, sigo en el empeño. Espero que con tanta insistencia se alcance a cumplir este hermoso sueño.
El pasado 10 de diciembre se produjo un acontecimiento destacable dentro del universo taurino. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) inauguró el primer curso para la formación de Experto Universitario en Dirección de Espectáculos Taurinos. El salón de actos de la Universidad de Derecho –donde tuvo lugar la presentación de esta iniciativa- se quedó pequeño para acoger a los cerca de cien alumnos y la amplia representación del estamento taurino, entre los que destacaban los miembros directivos de la Asociación de Presidentes de Plazas de Toros (como “autores e impulsores”, según recogen en su web) y algunos integrantes de la Mesa del Toro. Tampoco faltaron algunos toreros, en activo y retirados. Ni curiosos. Ni presidentes. Normal. Precisamente por su condición de patrocinio la ANPTE recoge en dicha página web: “este curso ha sido diseñado pensando en nuestros afiliados, en dotarles de los instrumentos que necesitan para afrontar la especial y delicada tarea de presidir; amén, de la necesaria dignificación de la presidencia y por ende del mundo del Toro a quien nos debemos”. (http://www.anpte.es/)
Pues bien, reunidos y presentados todos, no estaban previstas muchas sorpresas, salvo la novedad de esta oferta formativa tan inédita hasta el momento. Pero las hubo. La primera fue la incorporación al cuadro docente de Rafael Cabrera Bonet -cinco días después de realizar su último programa radiofónico en la Cadena COPE-, un “repescado” según explicaba él mismo. La segunda, y quizá la más meritoria de recordatorio, fue la charla del ex senador Juan Antonio Arévalo entre las abundantes exposiciones de los intervinientes en el acto inaugural. La tercera consistió en el hecho de que en las comparecencias que se produjeron para la presentación de tan solemne acto no se hiciera referencia a la profunda decadencia que asuela a la Fiesta de los toros, exceptuando la valiente “ponencia” de Juan Antonio Arévalo, y de la cual les hablaré, aunque sea tan alejada ya en el tiempo de su realización.
“¿Cómo está la Fiesta de acuerdo a los reglamentos?”, propuso el ex senador por Valladolid en su comienzo. Y en su final, concluyó: “La Fiesta de los toros ha evolucionado, pero para mal” y “el mal está dentro”. Introdujo en la tesis argumental las similitudes que existen entre el mundo de los toros y el de la ópera, precisamente porque sus públicos son muy parecidos. Y de ahí arranca todo, pues “la Fiesta es un espectáculo público” y, por tanto, los poderes públicos “no pueden olvidar sus obligaciones”.
Senador por el Partido Socialista durante seis legislaturas (desde 1979 hasta 2000), Juan Antonio Arévalo, es sin duda el hombre más adecuado -por sus amplia experiencia y vivencia política de estos años transcendentales- para argumentar “la mayor novedad sobre espectáculos taurinos” que supuso la ley de Potestades Administrativas de abril de 1991 y enfatizó ante la audiencia que dicha norma “aún está vigente”. La orden de 1962 estaba más preocupada por el orden público que por el espectáculo en su verdadera dimensión, así que la ley 10/1991 suponía novedades trascendentales desde la integridad en primer término y el establecimiento de un régimen sancionador, hasta el trapío de los toros (concepto cada día más olvidado), en las defensas que deben ser respetadas, el establecimiento de sobreros y algunas más que quedaron de una vez estipuladas y fijadas en una norma de obligado cumplimiento. Sin embargo, este crucial reglamento resultó “prolijo” respecto a la suerte de varas, pues se considera “un castigo y no una prueba para ver las condiciones de la res”. Considera Arévalo que el número de puyazos debería establecerse en tres y si “el toro tiene que ir a caballo más de una vez, ya se ocuparán los ganaderos de criar toros con fuerza”.
Y en este salón de plenos abarrotado de presidentes de plazas de toros (los que ya son y los que puedan serlo), Juan Antonio Arévalo preguntó: ¿cómo debe ser un presidente de plazas de toros? Bien sencillo. Muy claro. “Buen trabajador de la ley y el reglamento, con solvencia e independencia, como autoridad que defiende antes que nada al público, con la creencia que hay que recuperar el interés en la Fiesta, y seguro de cumplir y hacer cumplir la ley”. “La Fiesta está en decadencia”, reiteró Arévalo con evidente desconsuelo. “Los responsables no lo han hecho bien. El aficionado desiste y el mal está dentro. Nadie ha gritado con la suficiente fuerza “hay que recuperar el toro de lidia y hay que cumplir la ley”. Pero, hasta ahora las cosas no van por ahí. El éxito no se consigue solo, hay que poner responsabilidades”.
En muchas ocasiones, en las conversaciones pausadas con Juan Antonio Arévalo, siempre acabo recordándole lo importante de su testimonio en esta historia reciente - apasionante y trepidante- por su excepcionalidad como testigo, impulsor, defensor, y protagonista directo de las legislaciones sobre materia taurina; por su magnífica aportación como aficionado, abogado y senador; y sobre todo, por ser una de las personas más maravillosas y generosas que se merece encontrar en la vida; y por todo esto y por la amistad desde hace ya tanto tiempo, nunca dejo de insistirle en que debería recoger todos estos momentos transcendentales, de su vida y de las nuestras, en escritos que sirvan a los hombres y mujeres del futuro a amar y entender este complejo mundo de los toros.
En este momento, sonríe. Pausadamente argumenta que hay muchos capacitados para abordar la tarea. Por mi parte, sigo en el empeño. Espero que con tanta insistencia se alcance a cumplir este hermoso sueño.
jueves, 2 de diciembre de 2010
El triste final de los ‘patas blancas’
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Ha ocurrido un vapuleo en nuestras almas toreras. Una sacudida que conduce al desamparo certero. A los patas blancas se los llevan al sacrificio humillante del matadero. Estos animales eran hermosos. Eran los más bellos en estampa. Así los entendí desde el primer momento que los vi. Aquellos seres mitológicos me deslumbraron porque los reconocía como protagonistas de escenas fabulosas, de aventuras mágicas, de caballeros que desafían con altivez a la antigua, tanto que me remontaban a ancestros imposibles de rastrear. Eran la perfección estampada, los más apropiados para grabados que salen de las manos de artistas imaginativos, con espectaculares trazos ondulantes, en relieve sedoso. Eran mamíferos de descomunal extrañeza por su textura de aguafuertes; los más armoniosos en la singularidad de sus capas, los animales más fantásticos que parecían recorrer planicies desérticas llevando en sus lomos a poderosos jefes sioux; los más inquietantes por tanta plasticidad; aquellos que suspiraban más compasión pues habían nacido para ser admirados por almas que anhelan preciosidad.
¿Quién es el autor de la atrocidad que les ha concluido en su exterminio? ¿Quién es el responsable de esta dejadez que conduce al homicidio alevoso y premeditado de los altaneros patas blancas? ¿Quién es el culpable de este atentado contra la humanidad (torera pero humana)? ¿Quiénes son los malhechores que han permitido con su desidia la privación de su grandeza?¿Quién es capaz de soportar que se empleen tantos medios para evitar el hundimiento del lince ibérico y no se haga nada para escapar a esta catástrofe? ¿Quién? ¿Quién? Porque alguien, uno o muchos, son los culpables. Los ganaderos que no han sorteado los millones de avatares. La Unión de Criadores de toros, que les acoge en su asociación centenaria, que consiente que la riqueza genética y singular de los encastes y sus historias sean abandonadas a la desaparición. A la Federación de razas autóctonas españolas que ha tenido la genialidad de recopilar en un interesantísimo documento las razas autóctonas españolas -un trabajo de campo tan deslumbrante como necesario-, y que no ha sido capaz de dar la voz de alarma con estas sinrazones que se vienen produciendo desesperadamente en el campo bravo, pues ni ha sido la primera y, al paso que vamos, no será la última. El Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino tampoco se ha pronunciado sobre estas particulares catástrofes. Ni las administraciones locales. Ni las administraciones nacionales. Ni aquellos responsables políticos, sociales o gremiales han sentido algo de piedad a la sangría irreparable que está acabando con la singularidad genética, histórica y genuina que atesora este animal exclusivo, tanto en su generalidad como en su individualidad, tanto en su diversidad como en el proyecto de imaginación y posibilidad que atesora.
Todos. Todos nos privarán de este proyecto hermoso porque han truncado su vida, su desarrollo y hasta su muerte digna.
Me apresuré a la página web de la Unión de Criadores de Toros de Lidia (http://www.toroslidia.com/) para recuperar los datos de la ficha técnica de esta ganadería emblemática. Entre otros, recojo las siguientes reseñas. Propietario: Santa María y Entrearroyos, S.L. Representante: José Manuel Sánchez García-Torres y María José Sánchez Majeroni. Divisa: Morada y roja.
Antigüedad : 08/06/1924. Fincas : 'Castillejo de Huebra', (Muñoz, Salamanca), Zamarril (Portaje, Cáceres) y Santa María (Moraleja, Cáceres. Antecedentes históricos: Formada por don José Vega en 1910 con vacas de Veragua y sementales de Santa Coloma, pasó en 1914 a los hermanos Villar. En 1928 don Francisco Villar vendió su parte a don Arturo Sánchez Cobaleda y a su muerte, en 1942, pasó a sus hijos, dividiéndose en 1950 y correspondiendo uno de los lotes con el hierro y divisa originales don Manuel Sánchez Cobaleda. A su muerte, en 1985, pasa la ganadería a los actuales propietarios. Procedencia actual :Vega-Villar.
Demasiado aséptico. Reparé en la parte superior, en un pestaña que decía Noticias relacionadas. Hice clic. Te remiten a una única información –fechada el pasado 26 de noviembre- en la que se da por consumado “el cierre”. Dice textualmente la nota: La ganadería salmantina 'Sánchez-Cobaleda', asociada a la Unión de Criadores de Toros de Lidia y emblemática del encaste Vega-Villar por la línea Manuel Sánchez Cobaleda, ha eliminado el ganadeo de su finca Castillejo de Huebra tras haber solicitado el vacío sanitario. Según D. José Manuel García, uno de sus actuales propietarios "no hemos podido hacer nada por ir contra la Administración". Los ganaderos se han visto en la obligación de tomar la decisión debido a una situación administrativa adversa, donde las bahas veterinarias hacían imposible la subsistencia de la vacada (…) En la actualidad la ganadería dispone únicamente de cuatro camadas de machos con el hierro "Sánchez Cobaleda" en sus fincas extremeñas. También demasiado aséptico. Y además, por cierto, nos gustaría descifrar lo de las bahas veterinarias, que no alcanzamos a comprender si es una traducción del portugués o un terminología sin reconocer.
Un triste final para los patas blancas, para todos, para la humanidad torera. Para la que no quieren saber de toros. Para los amantes de ese concepto tan recurrente de la biodiversidad. Para los que nos antecedieron y para los que vendrán, que vendrán más desnudos de pasado. A los patas blancas se los llevan al sacrificio humillante del matadero. Y no serán los únicos. Y no hay nadie que lo remedie.
Admiren su belleza en el magnífico retrato que Enrique Martín hace de estos toros ya legendarios en su blog http://torosgradaseis.blogspot.com/. Gracias a su empeño -y a su talento- de ir dibujando los diferentes encastes nos regala la belleza sin matices de estos genuinos animales. No se pierdan sus reflexiones, son tan obligadas como sus láminas y tan juiciosas como la verdad que encierran. http://torosgradaseis.blogspot.com/2010/11/se-inaugura-el-zoo-de-especies.html
Ha ocurrido un vapuleo en nuestras almas toreras. Una sacudida que conduce al desamparo certero. A los patas blancas se los llevan al sacrificio humillante del matadero. Estos animales eran hermosos. Eran los más bellos en estampa. Así los entendí desde el primer momento que los vi. Aquellos seres mitológicos me deslumbraron porque los reconocía como protagonistas de escenas fabulosas, de aventuras mágicas, de caballeros que desafían con altivez a la antigua, tanto que me remontaban a ancestros imposibles de rastrear. Eran la perfección estampada, los más apropiados para grabados que salen de las manos de artistas imaginativos, con espectaculares trazos ondulantes, en relieve sedoso. Eran mamíferos de descomunal extrañeza por su textura de aguafuertes; los más armoniosos en la singularidad de sus capas, los animales más fantásticos que parecían recorrer planicies desérticas llevando en sus lomos a poderosos jefes sioux; los más inquietantes por tanta plasticidad; aquellos que suspiraban más compasión pues habían nacido para ser admirados por almas que anhelan preciosidad.
¿Quién es el autor de la atrocidad que les ha concluido en su exterminio? ¿Quién es el responsable de esta dejadez que conduce al homicidio alevoso y premeditado de los altaneros patas blancas? ¿Quién es el culpable de este atentado contra la humanidad (torera pero humana)? ¿Quiénes son los malhechores que han permitido con su desidia la privación de su grandeza?¿Quién es capaz de soportar que se empleen tantos medios para evitar el hundimiento del lince ibérico y no se haga nada para escapar a esta catástrofe? ¿Quién? ¿Quién? Porque alguien, uno o muchos, son los culpables. Los ganaderos que no han sorteado los millones de avatares. La Unión de Criadores de toros, que les acoge en su asociación centenaria, que consiente que la riqueza genética y singular de los encastes y sus historias sean abandonadas a la desaparición. A la Federación de razas autóctonas españolas que ha tenido la genialidad de recopilar en un interesantísimo documento las razas autóctonas españolas -un trabajo de campo tan deslumbrante como necesario-, y que no ha sido capaz de dar la voz de alarma con estas sinrazones que se vienen produciendo desesperadamente en el campo bravo, pues ni ha sido la primera y, al paso que vamos, no será la última. El Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino tampoco se ha pronunciado sobre estas particulares catástrofes. Ni las administraciones locales. Ni las administraciones nacionales. Ni aquellos responsables políticos, sociales o gremiales han sentido algo de piedad a la sangría irreparable que está acabando con la singularidad genética, histórica y genuina que atesora este animal exclusivo, tanto en su generalidad como en su individualidad, tanto en su diversidad como en el proyecto de imaginación y posibilidad que atesora.
Todos. Todos nos privarán de este proyecto hermoso porque han truncado su vida, su desarrollo y hasta su muerte digna.
Me apresuré a la página web de la Unión de Criadores de Toros de Lidia (http://www.toroslidia.com/) para recuperar los datos de la ficha técnica de esta ganadería emblemática. Entre otros, recojo las siguientes reseñas. Propietario: Santa María y Entrearroyos, S.L. Representante: José Manuel Sánchez García-Torres y María José Sánchez Majeroni. Divisa: Morada y roja.
Antigüedad : 08/06/1924. Fincas : 'Castillejo de Huebra', (Muñoz, Salamanca), Zamarril (Portaje, Cáceres) y Santa María (Moraleja, Cáceres. Antecedentes históricos: Formada por don José Vega en 1910 con vacas de Veragua y sementales de Santa Coloma, pasó en 1914 a los hermanos Villar. En 1928 don Francisco Villar vendió su parte a don Arturo Sánchez Cobaleda y a su muerte, en 1942, pasó a sus hijos, dividiéndose en 1950 y correspondiendo uno de los lotes con el hierro y divisa originales don Manuel Sánchez Cobaleda. A su muerte, en 1985, pasa la ganadería a los actuales propietarios. Procedencia actual :Vega-Villar.
Demasiado aséptico. Reparé en la parte superior, en un pestaña que decía Noticias relacionadas. Hice clic. Te remiten a una única información –fechada el pasado 26 de noviembre- en la que se da por consumado “el cierre”. Dice textualmente la nota: La ganadería salmantina 'Sánchez-Cobaleda', asociada a la Unión de Criadores de Toros de Lidia y emblemática del encaste Vega-Villar por la línea Manuel Sánchez Cobaleda, ha eliminado el ganadeo de su finca Castillejo de Huebra tras haber solicitado el vacío sanitario. Según D. José Manuel García, uno de sus actuales propietarios "no hemos podido hacer nada por ir contra la Administración". Los ganaderos se han visto en la obligación de tomar la decisión debido a una situación administrativa adversa, donde las bahas veterinarias hacían imposible la subsistencia de la vacada (…) En la actualidad la ganadería dispone únicamente de cuatro camadas de machos con el hierro "Sánchez Cobaleda" en sus fincas extremeñas. También demasiado aséptico. Y además, por cierto, nos gustaría descifrar lo de las bahas veterinarias, que no alcanzamos a comprender si es una traducción del portugués o un terminología sin reconocer.
Un triste final para los patas blancas, para todos, para la humanidad torera. Para la que no quieren saber de toros. Para los amantes de ese concepto tan recurrente de la biodiversidad. Para los que nos antecedieron y para los que vendrán, que vendrán más desnudos de pasado. A los patas blancas se los llevan al sacrificio humillante del matadero. Y no serán los únicos. Y no hay nadie que lo remedie.
Admiren su belleza en el magnífico retrato que Enrique Martín hace de estos toros ya legendarios en su blog http://torosgradaseis.blogspot.com/. Gracias a su empeño -y a su talento- de ir dibujando los diferentes encastes nos regala la belleza sin matices de estos genuinos animales. No se pierdan sus reflexiones, son tan obligadas como sus láminas y tan juiciosas como la verdad que encierran. http://torosgradaseis.blogspot.com/2010/11/se-inaugura-el-zoo-de-especies.html
martes, 30 de noviembre de 2010
Previsiones para un año difícil
Los toros y la crisis que se avecinan
El pasado domingo, en la madrugada taurina, me llamó la atención las declaraciones del veterinario Julio Fernández en el programa La Divisa. Después de realizar unos breves apuntes de la situación de las ganaderías en este año que ya concluye, con la temporada ya cerrada, Julio Fernández avisaba de lo que se viene encima, es decir, con el aumento de reses de ganado bravo con el guarismo 7 respecto a otros años, preparadas por edad para ser lidiadas en el próximo ciclo. Esta circunstancia numérica (y comprobable pues todos los nacimientos de ganado bravo deben estar registrados) es una contrariedad, un problema de difícil solución y un resultado de la especulación disparatada de la que venimos. Julio Fernández añadía que el acomodo se hará muy complicado después de considerar los datos de esta temporada respecto al descenso considerable del número totales de festejos, tanto de orden mayor, menor o rejones.
Se supone que la crisis avanza, que en el año 2011 la situación económica será aún más complicada, y todo hace predecir –según el autorizado veterinario- que se quedarán muchos toros en el campo, que es lo mismo que decir que supondrá muchas pérdidas entre los ganaderos. Estos empresarios del campo bravo tienen muchas complicaciones burocráticas, sanitarias, incluso sociales. Es verdad. Pero, la crisis vendrá para algunos, mientras otros pocos seguirán lidiando camadas inmensas a mogollón, sin corresponder el volumen con la calidad de sus productos exclusivos.
Aquellos polvos trajeron estos lodos. Se supone que hace cinco años no se era consciente de la crisis venidera. Que se tiró de explotación ganadera a lo grande, pero no por ello desajustada en parámetros de cordura, crianza y selección. Mucho de este excedente ganadero venía de cinco años más atrás, cuando estaba boyante los pelotazos urbanísticos e inmobiliarios que desarrollaron nuevos ricos, los cuales lavaban nombre y dineros en fincas de emblemas con tronío. Y se desorbitó el equilibrio. Los ganaderos de toda la vida tuvieron que sucumbir al ritmo trepidante de la contienda mercantilista, aguantar si su hacienda se lo permitía, o desaparecer.
Hay un problema muy grave en el campo de bravo. Un problema que las autoridades administrativas (o comunitarias con las subvenciones) no podrá solventar. Son los propios miembros del sector los que deben ser valientes. Los ganaderos de bravo deben asumir la situación caótica de los intereses del sector. Deben tener un organismo aglutinador dispuesto al trabajo humilde y concienzudo fuera de protagonismos e intereses propios circunscritos en determinadas asociaciones. Deben apostar por la casta y la selección en la crianza del este exclusivo animal. Deben olvidarse del corazón y sacrificar el excedente de borreguismo causante en gran medida de la inflación de presunto bravo. Deben plantear un plan de rescate para los encastes minoritarios en la cabaña, a la que la gran mayoría del sector ha condenado al ostracismo (incluso a la desaparición) porque muchos de los empresarios ganaderos han apostado por el monoencaste, consecuencia que ha conducido -en una distancia muy corta- a un situación muy triste, desvalorizada y aburrida. Deben afrontar su situación sobresaturada en la mediocridad que ha terminado con la emoción y la afición, haciendo prácticamente irrecuperable la singularidad y variedad de este animal poderoso, llevándose por delante el oficio, el suyo, el más hermosos de cuantos puede haber imaginado y desarrollado el ser humano.
Deben asumir como jabatos que hay que salvar los trastos. Pero no de cualquier manera. Jabatos a la verdadera usanza. Al buen criterio, al trabajo, a la humildad, a la verdad, a la calidad, a la integridad, a no especular, a estar dispuesto a ganar menos pero a costa de hacerlo mejor, al derecho que el mundo entero reconozca lo decisivo de su gestión para atesorar la autenticidad y emoción que desarrolla el ganado bravo, por supuesto con el esfuerzo en el amor interesado por la verdad del mundo de los toros.
El pasado domingo, en la madrugada taurina, me llamó la atención las declaraciones del veterinario Julio Fernández en el programa La Divisa. Después de realizar unos breves apuntes de la situación de las ganaderías en este año que ya concluye, con la temporada ya cerrada, Julio Fernández avisaba de lo que se viene encima, es decir, con el aumento de reses de ganado bravo con el guarismo 7 respecto a otros años, preparadas por edad para ser lidiadas en el próximo ciclo. Esta circunstancia numérica (y comprobable pues todos los nacimientos de ganado bravo deben estar registrados) es una contrariedad, un problema de difícil solución y un resultado de la especulación disparatada de la que venimos. Julio Fernández añadía que el acomodo se hará muy complicado después de considerar los datos de esta temporada respecto al descenso considerable del número totales de festejos, tanto de orden mayor, menor o rejones.
Se supone que la crisis avanza, que en el año 2011 la situación económica será aún más complicada, y todo hace predecir –según el autorizado veterinario- que se quedarán muchos toros en el campo, que es lo mismo que decir que supondrá muchas pérdidas entre los ganaderos. Estos empresarios del campo bravo tienen muchas complicaciones burocráticas, sanitarias, incluso sociales. Es verdad. Pero, la crisis vendrá para algunos, mientras otros pocos seguirán lidiando camadas inmensas a mogollón, sin corresponder el volumen con la calidad de sus productos exclusivos.
Aquellos polvos trajeron estos lodos. Se supone que hace cinco años no se era consciente de la crisis venidera. Que se tiró de explotación ganadera a lo grande, pero no por ello desajustada en parámetros de cordura, crianza y selección. Mucho de este excedente ganadero venía de cinco años más atrás, cuando estaba boyante los pelotazos urbanísticos e inmobiliarios que desarrollaron nuevos ricos, los cuales lavaban nombre y dineros en fincas de emblemas con tronío. Y se desorbitó el equilibrio. Los ganaderos de toda la vida tuvieron que sucumbir al ritmo trepidante de la contienda mercantilista, aguantar si su hacienda se lo permitía, o desaparecer.
Hay un problema muy grave en el campo de bravo. Un problema que las autoridades administrativas (o comunitarias con las subvenciones) no podrá solventar. Son los propios miembros del sector los que deben ser valientes. Los ganaderos de bravo deben asumir la situación caótica de los intereses del sector. Deben tener un organismo aglutinador dispuesto al trabajo humilde y concienzudo fuera de protagonismos e intereses propios circunscritos en determinadas asociaciones. Deben apostar por la casta y la selección en la crianza del este exclusivo animal. Deben olvidarse del corazón y sacrificar el excedente de borreguismo causante en gran medida de la inflación de presunto bravo. Deben plantear un plan de rescate para los encastes minoritarios en la cabaña, a la que la gran mayoría del sector ha condenado al ostracismo (incluso a la desaparición) porque muchos de los empresarios ganaderos han apostado por el monoencaste, consecuencia que ha conducido -en una distancia muy corta- a un situación muy triste, desvalorizada y aburrida. Deben afrontar su situación sobresaturada en la mediocridad que ha terminado con la emoción y la afición, haciendo prácticamente irrecuperable la singularidad y variedad de este animal poderoso, llevándose por delante el oficio, el suyo, el más hermosos de cuantos puede haber imaginado y desarrollado el ser humano.
Deben asumir como jabatos que hay que salvar los trastos. Pero no de cualquier manera. Jabatos a la verdadera usanza. Al buen criterio, al trabajo, a la humildad, a la verdad, a la calidad, a la integridad, a no especular, a estar dispuesto a ganar menos pero a costa de hacerlo mejor, al derecho que el mundo entero reconozca lo decisivo de su gestión para atesorar la autenticidad y emoción que desarrolla el ganado bravo, por supuesto con el esfuerzo en el amor interesado por la verdad del mundo de los toros.
lunes, 29 de noviembre de 2010
El vendaval en Cataluña es calma chicha
El éxito de 128 votos más
Es hora de recuento, desde el punto de vista taurino, que de los otros ya se ocuparán las consecuentemente reflexiones personales, además de los medios de análisis políticos. Con las cifras ya muy definidas al filo de la madrugada, los espacios radiofónicos, que abordan los toros en estas horas ajenas al sosiego dominical, apuraban sus cavilaciones sobre el viento que sopla en Cataluña. Algunos abrieron el contestador automático a la pregunta de: “¿Cree usted que con el nuevo gobierno catalán sería posible dar marcha atrás respecto a la prohibición de los toros en la Comunidad autónoma catalana (prevista para el inicio de 2012)? Bueno, pues la mayoría de los espontáneos auguraban una recomposición posible del tema taurino en Cataluña, es decir, que soñaban en que son se llevara a cabo. Es algo así como creer en un imposible, ignorar lo evidente, o no saber que el viento sopla, pero en dirección contraria convertido en vendaval. La mayoría de los diputados catalanes de la formación de Artur Mas (CiU) votó a favor de la prohibición de los toros que proponía la Iniciativa Legislativa Popular el pasado mes de julio, y dos meses más tarde sus 48 diputados (totalidad de la formación política) votaban en a favor del blindaje en Cataluña. Las señorías “convergentes” que en el último pleno celebrado antes de las vacaciones votaron a favor de los toros fueron aquellos diputados del valle tarraconense de las tierras altas del Ebro, donde las fiestas taurinas de los correbous están muy arraigadas y para las que cuentas con suministros animales de tres o cuatro ganaderías autóctonas.
No creo que vaya a producirse una marcha atrás en este tema mientras los partidos en liza gubernamental sigan proclamando su soberanismo, como tampoco creo que los partidos pro taurinos consigan un arrastre para dar un vuelco, taurinamente hablando. La verdad, es que solamente confío en la sangría de las cifras económicas. Cuando los ciudadanos catalanes sean conscientes de lo que puede suponer las costosas indemnizaciones a los afectados por la prohibición, igual consideran que es mejor seguir como está y que la Fiesta catalana languidezca por sí sola, en su decrepitud hasta la desaparición del espectáculo como tal. Aunque tengan que tragarse algunos sapos figurinistas.
Otra pegunta recurrente en los espacios radiofónicos taurinos fue: ¿La indefinición del Partido Socialista Catalán con el tema de los toros ha influido en su bajada en escaños? Y yo francamente creo que el tema taurino no ha influido significativamente ni un ápice en las elecciones de ayer domingo. Los datos son los datos. El partido animalista catalán PACMA, promotor de la Iniciativa Legislativa Popular que llevó al Parlamento catalán el debate de la prohibición de los toros y que finalmente se aprobó, ha conseguido en estos comicios ¡128 votos más! (Un éxito, dicen desde esta agrupación) Este domingo obtuvieron 13.858 votos (de un total del censo catalán de 5.229.651 y a falta del recuento de voto extranjero), donde hace cuatro años disponían de 13.730 electores.
Después de estas cifras está todo dicho y desmontado.
Si la victoria de la prohibición taurina se traduce únicamente en 128 votos más, es que el tema de rentabilidad política ni interesa. Entonces, ¿por qué tanto alboroto especulativo?; ¿por qué este atentado contra las libertades individuales y colectivas?; ¿por qué tanto espectáculo obsceno? Seguramente por nada, salvo por un alto coste moral, económico y social para el futuro de los toros. Un altísimo coste que pagaremos todos.
Es hora de recuento, desde el punto de vista taurino, que de los otros ya se ocuparán las consecuentemente reflexiones personales, además de los medios de análisis políticos. Con las cifras ya muy definidas al filo de la madrugada, los espacios radiofónicos, que abordan los toros en estas horas ajenas al sosiego dominical, apuraban sus cavilaciones sobre el viento que sopla en Cataluña. Algunos abrieron el contestador automático a la pregunta de: “¿Cree usted que con el nuevo gobierno catalán sería posible dar marcha atrás respecto a la prohibición de los toros en la Comunidad autónoma catalana (prevista para el inicio de 2012)? Bueno, pues la mayoría de los espontáneos auguraban una recomposición posible del tema taurino en Cataluña, es decir, que soñaban en que son se llevara a cabo. Es algo así como creer en un imposible, ignorar lo evidente, o no saber que el viento sopla, pero en dirección contraria convertido en vendaval. La mayoría de los diputados catalanes de la formación de Artur Mas (CiU) votó a favor de la prohibición de los toros que proponía la Iniciativa Legislativa Popular el pasado mes de julio, y dos meses más tarde sus 48 diputados (totalidad de la formación política) votaban en a favor del blindaje en Cataluña. Las señorías “convergentes” que en el último pleno celebrado antes de las vacaciones votaron a favor de los toros fueron aquellos diputados del valle tarraconense de las tierras altas del Ebro, donde las fiestas taurinas de los correbous están muy arraigadas y para las que cuentas con suministros animales de tres o cuatro ganaderías autóctonas.
No creo que vaya a producirse una marcha atrás en este tema mientras los partidos en liza gubernamental sigan proclamando su soberanismo, como tampoco creo que los partidos pro taurinos consigan un arrastre para dar un vuelco, taurinamente hablando. La verdad, es que solamente confío en la sangría de las cifras económicas. Cuando los ciudadanos catalanes sean conscientes de lo que puede suponer las costosas indemnizaciones a los afectados por la prohibición, igual consideran que es mejor seguir como está y que la Fiesta catalana languidezca por sí sola, en su decrepitud hasta la desaparición del espectáculo como tal. Aunque tengan que tragarse algunos sapos figurinistas.
Otra pegunta recurrente en los espacios radiofónicos taurinos fue: ¿La indefinición del Partido Socialista Catalán con el tema de los toros ha influido en su bajada en escaños? Y yo francamente creo que el tema taurino no ha influido significativamente ni un ápice en las elecciones de ayer domingo. Los datos son los datos. El partido animalista catalán PACMA, promotor de la Iniciativa Legislativa Popular que llevó al Parlamento catalán el debate de la prohibición de los toros y que finalmente se aprobó, ha conseguido en estos comicios ¡128 votos más! (Un éxito, dicen desde esta agrupación) Este domingo obtuvieron 13.858 votos (de un total del censo catalán de 5.229.651 y a falta del recuento de voto extranjero), donde hace cuatro años disponían de 13.730 electores.
Después de estas cifras está todo dicho y desmontado.
Si la victoria de la prohibición taurina se traduce únicamente en 128 votos más, es que el tema de rentabilidad política ni interesa. Entonces, ¿por qué tanto alboroto especulativo?; ¿por qué este atentado contra las libertades individuales y colectivas?; ¿por qué tanto espectáculo obsceno? Seguramente por nada, salvo por un alto coste moral, económico y social para el futuro de los toros. Un altísimo coste que pagaremos todos.
martes, 9 de noviembre de 2010
Hay cifras que cantan
Hago lo que quiero con … mi pelo
Estoy harta. Francamente. Estoy harta de que aquí todo el mundo haga lo que le viene en gana con las cifras (las oficiales se supone). No lo que es, ni lo que puede ser, sino a conveniencia de imaginación, oportunidad, posibilismo y descaro porque se ofrece para comer sin digerir, para ocultar, e incluso para inventar. Fenomenal. Se da la paradoja que en este universo de acceso universal al todo interplanetario, la verdad no está donde debería estar. Estar, está. Está oculta, remota, maquillada, tergiversada, aniquilada, pero está. Vamos, que aquí, celestialmente hablando, todo el mundo hace lo que quiere con… su pelo (anuncio famoso de creatividad y sinergia publicitaria lleno de brillo, volumen, movilidad, y mucho más. Les pongo un ejemplo de champú con aplicación directa.
La pasada semana la asociación Coordinadora Verde acusaba a la Comunidad de Madrid de destinar 2, 36 millones de euros en asuntos taurinos para el próximo año y calificaba esta acción de "inmoral derroche de dinero público". ¡Con la que está cayendo!, se lamentaba la portavoz de esta plataforma que engloba a la mayoría de los partidos ecologistas de la región madrileña. Ya que esta asociación dice reprobar estas acciones pro taurinas, que está cogiendo tanto auge porque cada día son más los que rechazan este “cruel espectáculo”, qué menos que espabilaran en estudiar un poco, en informarse un mucho, en no decir falsedades de cifras utilizadas a conveniencia. Es fácil. En tres pasos.
Primero: lavar. Eso que ustedes llaman dinero público es de todos. De todos.
Segundo: acondicionar. El espectáculo de los toros es el segundo en importancia después del fútbol. Y, ¿saben cuánto dinero aporta a las arcas públicas?
Si me permiten, yo les doy una cifra. Desde el soporte digital http://noticias.toroaficion.com/ se ha hecho un estudio de lo que el Estado se embolsa solamente con el IVA de las entradas de los treinta festejos de toros que se dan en Madrid durante la Feria de San Isidro. Pues bien, con el computo del 16% de IVA (desde hace unos meses es del 18%) la cifra que se da es de 2.397.033 euros, dato correspondiente a esos ingresos brutos de taquilla (casi cuatrocientos millones de pesetas). Pueden leer y estudiar estas cifras en https://sites.google.com/site/toroaficion/mundo-de-toros/10-cifras-de-impuesto-toros.
Tercero. Secar y dar brillo. Hagan cuentas, aunque sea con la imaginación y podrán hacerse a la idea que los toros es un negocio muy rentable para el Estado, más que cualquier otro. Tanto, que los más inteligentes han sido capaces de ver esta cualidad por encima de “derroches en subvenciones”. Tanto, que los toros seguirán vivos y activos mientras reportan ingresos en la medida que lo hacen. Buenos chicos.
Por cierto, a mí también me gustaría saber cuál es el monto de las subvenciones estatales y autonómicas que reciben las asociaciones que aglutina la Coordinadora Verde, que aunque está muy feo, al menos podría hacerme a la idea. Igual, encuentro algo mejor, comparo y lo compro. Que una servidora es una romántica del anuncio. Como se ve.
Estoy harta. Francamente. Estoy harta de que aquí todo el mundo haga lo que le viene en gana con las cifras (las oficiales se supone). No lo que es, ni lo que puede ser, sino a conveniencia de imaginación, oportunidad, posibilismo y descaro porque se ofrece para comer sin digerir, para ocultar, e incluso para inventar. Fenomenal. Se da la paradoja que en este universo de acceso universal al todo interplanetario, la verdad no está donde debería estar. Estar, está. Está oculta, remota, maquillada, tergiversada, aniquilada, pero está. Vamos, que aquí, celestialmente hablando, todo el mundo hace lo que quiere con… su pelo (anuncio famoso de creatividad y sinergia publicitaria lleno de brillo, volumen, movilidad, y mucho más. Les pongo un ejemplo de champú con aplicación directa.
La pasada semana la asociación Coordinadora Verde acusaba a la Comunidad de Madrid de destinar 2, 36 millones de euros en asuntos taurinos para el próximo año y calificaba esta acción de "inmoral derroche de dinero público". ¡Con la que está cayendo!, se lamentaba la portavoz de esta plataforma que engloba a la mayoría de los partidos ecologistas de la región madrileña. Ya que esta asociación dice reprobar estas acciones pro taurinas, que está cogiendo tanto auge porque cada día son más los que rechazan este “cruel espectáculo”, qué menos que espabilaran en estudiar un poco, en informarse un mucho, en no decir falsedades de cifras utilizadas a conveniencia. Es fácil. En tres pasos.
Primero: lavar. Eso que ustedes llaman dinero público es de todos. De todos.
Segundo: acondicionar. El espectáculo de los toros es el segundo en importancia después del fútbol. Y, ¿saben cuánto dinero aporta a las arcas públicas?
Si me permiten, yo les doy una cifra. Desde el soporte digital http://noticias.toroaficion.com/ se ha hecho un estudio de lo que el Estado se embolsa solamente con el IVA de las entradas de los treinta festejos de toros que se dan en Madrid durante la Feria de San Isidro. Pues bien, con el computo del 16% de IVA (desde hace unos meses es del 18%) la cifra que se da es de 2.397.033 euros, dato correspondiente a esos ingresos brutos de taquilla (casi cuatrocientos millones de pesetas). Pueden leer y estudiar estas cifras en https://sites.google.com/site/toroaficion/mundo-de-toros/10-cifras-de-impuesto-toros.
Tercero. Secar y dar brillo. Hagan cuentas, aunque sea con la imaginación y podrán hacerse a la idea que los toros es un negocio muy rentable para el Estado, más que cualquier otro. Tanto, que los más inteligentes han sido capaces de ver esta cualidad por encima de “derroches en subvenciones”. Tanto, que los toros seguirán vivos y activos mientras reportan ingresos en la medida que lo hacen. Buenos chicos.
Por cierto, a mí también me gustaría saber cuál es el monto de las subvenciones estatales y autonómicas que reciben las asociaciones que aglutina la Coordinadora Verde, que aunque está muy feo, al menos podría hacerme a la idea. Igual, encuentro algo mejor, comparo y lo compro. Que una servidora es una romántica del anuncio. Como se ve.
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