Los toros y la crisis que se avecinan
El pasado domingo, en la madrugada taurina, me llamó la atención las declaraciones del veterinario Julio Fernández en el programa La Divisa. Después de realizar unos breves apuntes de la situación de las ganaderías en este año que ya concluye, con la temporada ya cerrada, Julio Fernández avisaba de lo que se viene encima, es decir, con el aumento de reses de ganado bravo con el guarismo 7 respecto a otros años, preparadas por edad para ser lidiadas en el próximo ciclo. Esta circunstancia numérica (y comprobable pues todos los nacimientos de ganado bravo deben estar registrados) es una contrariedad, un problema de difícil solución y un resultado de la especulación disparatada de la que venimos. Julio Fernández añadía que el acomodo se hará muy complicado después de considerar los datos de esta temporada respecto al descenso considerable del número totales de festejos, tanto de orden mayor, menor o rejones.
Se supone que la crisis avanza, que en el año 2011 la situación económica será aún más complicada, y todo hace predecir –según el autorizado veterinario- que se quedarán muchos toros en el campo, que es lo mismo que decir que supondrá muchas pérdidas entre los ganaderos. Estos empresarios del campo bravo tienen muchas complicaciones burocráticas, sanitarias, incluso sociales. Es verdad. Pero, la crisis vendrá para algunos, mientras otros pocos seguirán lidiando camadas inmensas a mogollón, sin corresponder el volumen con la calidad de sus productos exclusivos.
Aquellos polvos trajeron estos lodos. Se supone que hace cinco años no se era consciente de la crisis venidera. Que se tiró de explotación ganadera a lo grande, pero no por ello desajustada en parámetros de cordura, crianza y selección. Mucho de este excedente ganadero venía de cinco años más atrás, cuando estaba boyante los pelotazos urbanísticos e inmobiliarios que desarrollaron nuevos ricos, los cuales lavaban nombre y dineros en fincas de emblemas con tronío. Y se desorbitó el equilibrio. Los ganaderos de toda la vida tuvieron que sucumbir al ritmo trepidante de la contienda mercantilista, aguantar si su hacienda se lo permitía, o desaparecer.
Hay un problema muy grave en el campo de bravo. Un problema que las autoridades administrativas (o comunitarias con las subvenciones) no podrá solventar. Son los propios miembros del sector los que deben ser valientes. Los ganaderos de bravo deben asumir la situación caótica de los intereses del sector. Deben tener un organismo aglutinador dispuesto al trabajo humilde y concienzudo fuera de protagonismos e intereses propios circunscritos en determinadas asociaciones. Deben apostar por la casta y la selección en la crianza del este exclusivo animal. Deben olvidarse del corazón y sacrificar el excedente de borreguismo causante en gran medida de la inflación de presunto bravo. Deben plantear un plan de rescate para los encastes minoritarios en la cabaña, a la que la gran mayoría del sector ha condenado al ostracismo (incluso a la desaparición) porque muchos de los empresarios ganaderos han apostado por el monoencaste, consecuencia que ha conducido -en una distancia muy corta- a un situación muy triste, desvalorizada y aburrida. Deben afrontar su situación sobresaturada en la mediocridad que ha terminado con la emoción y la afición, haciendo prácticamente irrecuperable la singularidad y variedad de este animal poderoso, llevándose por delante el oficio, el suyo, el más hermosos de cuantos puede haber imaginado y desarrollado el ser humano.
Deben asumir como jabatos que hay que salvar los trastos. Pero no de cualquier manera. Jabatos a la verdadera usanza. Al buen criterio, al trabajo, a la humildad, a la verdad, a la calidad, a la integridad, a no especular, a estar dispuesto a ganar menos pero a costa de hacerlo mejor, al derecho que el mundo entero reconozca lo decisivo de su gestión para atesorar la autenticidad y emoción que desarrolla el ganado bravo, por supuesto con el esfuerzo en el amor interesado por la verdad del mundo de los toros.
Un reconocimiento apasionado por este singular mundo que representa el universo de los toros
martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
El vendaval en Cataluña es calma chicha
El éxito de 128 votos más
Es hora de recuento, desde el punto de vista taurino, que de los otros ya se ocuparán las consecuentemente reflexiones personales, además de los medios de análisis políticos. Con las cifras ya muy definidas al filo de la madrugada, los espacios radiofónicos, que abordan los toros en estas horas ajenas al sosiego dominical, apuraban sus cavilaciones sobre el viento que sopla en Cataluña. Algunos abrieron el contestador automático a la pregunta de: “¿Cree usted que con el nuevo gobierno catalán sería posible dar marcha atrás respecto a la prohibición de los toros en la Comunidad autónoma catalana (prevista para el inicio de 2012)? Bueno, pues la mayoría de los espontáneos auguraban una recomposición posible del tema taurino en Cataluña, es decir, que soñaban en que son se llevara a cabo. Es algo así como creer en un imposible, ignorar lo evidente, o no saber que el viento sopla, pero en dirección contraria convertido en vendaval. La mayoría de los diputados catalanes de la formación de Artur Mas (CiU) votó a favor de la prohibición de los toros que proponía la Iniciativa Legislativa Popular el pasado mes de julio, y dos meses más tarde sus 48 diputados (totalidad de la formación política) votaban en a favor del blindaje en Cataluña. Las señorías “convergentes” que en el último pleno celebrado antes de las vacaciones votaron a favor de los toros fueron aquellos diputados del valle tarraconense de las tierras altas del Ebro, donde las fiestas taurinas de los correbous están muy arraigadas y para las que cuentas con suministros animales de tres o cuatro ganaderías autóctonas.
No creo que vaya a producirse una marcha atrás en este tema mientras los partidos en liza gubernamental sigan proclamando su soberanismo, como tampoco creo que los partidos pro taurinos consigan un arrastre para dar un vuelco, taurinamente hablando. La verdad, es que solamente confío en la sangría de las cifras económicas. Cuando los ciudadanos catalanes sean conscientes de lo que puede suponer las costosas indemnizaciones a los afectados por la prohibición, igual consideran que es mejor seguir como está y que la Fiesta catalana languidezca por sí sola, en su decrepitud hasta la desaparición del espectáculo como tal. Aunque tengan que tragarse algunos sapos figurinistas.
Otra pegunta recurrente en los espacios radiofónicos taurinos fue: ¿La indefinición del Partido Socialista Catalán con el tema de los toros ha influido en su bajada en escaños? Y yo francamente creo que el tema taurino no ha influido significativamente ni un ápice en las elecciones de ayer domingo. Los datos son los datos. El partido animalista catalán PACMA, promotor de la Iniciativa Legislativa Popular que llevó al Parlamento catalán el debate de la prohibición de los toros y que finalmente se aprobó, ha conseguido en estos comicios ¡128 votos más! (Un éxito, dicen desde esta agrupación) Este domingo obtuvieron 13.858 votos (de un total del censo catalán de 5.229.651 y a falta del recuento de voto extranjero), donde hace cuatro años disponían de 13.730 electores.
Después de estas cifras está todo dicho y desmontado.
Si la victoria de la prohibición taurina se traduce únicamente en 128 votos más, es que el tema de rentabilidad política ni interesa. Entonces, ¿por qué tanto alboroto especulativo?; ¿por qué este atentado contra las libertades individuales y colectivas?; ¿por qué tanto espectáculo obsceno? Seguramente por nada, salvo por un alto coste moral, económico y social para el futuro de los toros. Un altísimo coste que pagaremos todos.
Es hora de recuento, desde el punto de vista taurino, que de los otros ya se ocuparán las consecuentemente reflexiones personales, además de los medios de análisis políticos. Con las cifras ya muy definidas al filo de la madrugada, los espacios radiofónicos, que abordan los toros en estas horas ajenas al sosiego dominical, apuraban sus cavilaciones sobre el viento que sopla en Cataluña. Algunos abrieron el contestador automático a la pregunta de: “¿Cree usted que con el nuevo gobierno catalán sería posible dar marcha atrás respecto a la prohibición de los toros en la Comunidad autónoma catalana (prevista para el inicio de 2012)? Bueno, pues la mayoría de los espontáneos auguraban una recomposición posible del tema taurino en Cataluña, es decir, que soñaban en que son se llevara a cabo. Es algo así como creer en un imposible, ignorar lo evidente, o no saber que el viento sopla, pero en dirección contraria convertido en vendaval. La mayoría de los diputados catalanes de la formación de Artur Mas (CiU) votó a favor de la prohibición de los toros que proponía la Iniciativa Legislativa Popular el pasado mes de julio, y dos meses más tarde sus 48 diputados (totalidad de la formación política) votaban en a favor del blindaje en Cataluña. Las señorías “convergentes” que en el último pleno celebrado antes de las vacaciones votaron a favor de los toros fueron aquellos diputados del valle tarraconense de las tierras altas del Ebro, donde las fiestas taurinas de los correbous están muy arraigadas y para las que cuentas con suministros animales de tres o cuatro ganaderías autóctonas.
No creo que vaya a producirse una marcha atrás en este tema mientras los partidos en liza gubernamental sigan proclamando su soberanismo, como tampoco creo que los partidos pro taurinos consigan un arrastre para dar un vuelco, taurinamente hablando. La verdad, es que solamente confío en la sangría de las cifras económicas. Cuando los ciudadanos catalanes sean conscientes de lo que puede suponer las costosas indemnizaciones a los afectados por la prohibición, igual consideran que es mejor seguir como está y que la Fiesta catalana languidezca por sí sola, en su decrepitud hasta la desaparición del espectáculo como tal. Aunque tengan que tragarse algunos sapos figurinistas.
Otra pegunta recurrente en los espacios radiofónicos taurinos fue: ¿La indefinición del Partido Socialista Catalán con el tema de los toros ha influido en su bajada en escaños? Y yo francamente creo que el tema taurino no ha influido significativamente ni un ápice en las elecciones de ayer domingo. Los datos son los datos. El partido animalista catalán PACMA, promotor de la Iniciativa Legislativa Popular que llevó al Parlamento catalán el debate de la prohibición de los toros y que finalmente se aprobó, ha conseguido en estos comicios ¡128 votos más! (Un éxito, dicen desde esta agrupación) Este domingo obtuvieron 13.858 votos (de un total del censo catalán de 5.229.651 y a falta del recuento de voto extranjero), donde hace cuatro años disponían de 13.730 electores.
Después de estas cifras está todo dicho y desmontado.
Si la victoria de la prohibición taurina se traduce únicamente en 128 votos más, es que el tema de rentabilidad política ni interesa. Entonces, ¿por qué tanto alboroto especulativo?; ¿por qué este atentado contra las libertades individuales y colectivas?; ¿por qué tanto espectáculo obsceno? Seguramente por nada, salvo por un alto coste moral, económico y social para el futuro de los toros. Un altísimo coste que pagaremos todos.
martes, 9 de noviembre de 2010
Hay cifras que cantan
Hago lo que quiero con … mi pelo
Estoy harta. Francamente. Estoy harta de que aquí todo el mundo haga lo que le viene en gana con las cifras (las oficiales se supone). No lo que es, ni lo que puede ser, sino a conveniencia de imaginación, oportunidad, posibilismo y descaro porque se ofrece para comer sin digerir, para ocultar, e incluso para inventar. Fenomenal. Se da la paradoja que en este universo de acceso universal al todo interplanetario, la verdad no está donde debería estar. Estar, está. Está oculta, remota, maquillada, tergiversada, aniquilada, pero está. Vamos, que aquí, celestialmente hablando, todo el mundo hace lo que quiere con… su pelo (anuncio famoso de creatividad y sinergia publicitaria lleno de brillo, volumen, movilidad, y mucho más. Les pongo un ejemplo de champú con aplicación directa.
La pasada semana la asociación Coordinadora Verde acusaba a la Comunidad de Madrid de destinar 2, 36 millones de euros en asuntos taurinos para el próximo año y calificaba esta acción de "inmoral derroche de dinero público". ¡Con la que está cayendo!, se lamentaba la portavoz de esta plataforma que engloba a la mayoría de los partidos ecologistas de la región madrileña. Ya que esta asociación dice reprobar estas acciones pro taurinas, que está cogiendo tanto auge porque cada día son más los que rechazan este “cruel espectáculo”, qué menos que espabilaran en estudiar un poco, en informarse un mucho, en no decir falsedades de cifras utilizadas a conveniencia. Es fácil. En tres pasos.
Primero: lavar. Eso que ustedes llaman dinero público es de todos. De todos.
Segundo: acondicionar. El espectáculo de los toros es el segundo en importancia después del fútbol. Y, ¿saben cuánto dinero aporta a las arcas públicas?
Si me permiten, yo les doy una cifra. Desde el soporte digital http://noticias.toroaficion.com/ se ha hecho un estudio de lo que el Estado se embolsa solamente con el IVA de las entradas de los treinta festejos de toros que se dan en Madrid durante la Feria de San Isidro. Pues bien, con el computo del 16% de IVA (desde hace unos meses es del 18%) la cifra que se da es de 2.397.033 euros, dato correspondiente a esos ingresos brutos de taquilla (casi cuatrocientos millones de pesetas). Pueden leer y estudiar estas cifras en https://sites.google.com/site/toroaficion/mundo-de-toros/10-cifras-de-impuesto-toros.
Tercero. Secar y dar brillo. Hagan cuentas, aunque sea con la imaginación y podrán hacerse a la idea que los toros es un negocio muy rentable para el Estado, más que cualquier otro. Tanto, que los más inteligentes han sido capaces de ver esta cualidad por encima de “derroches en subvenciones”. Tanto, que los toros seguirán vivos y activos mientras reportan ingresos en la medida que lo hacen. Buenos chicos.
Por cierto, a mí también me gustaría saber cuál es el monto de las subvenciones estatales y autonómicas que reciben las asociaciones que aglutina la Coordinadora Verde, que aunque está muy feo, al menos podría hacerme a la idea. Igual, encuentro algo mejor, comparo y lo compro. Que una servidora es una romántica del anuncio. Como se ve.
Estoy harta. Francamente. Estoy harta de que aquí todo el mundo haga lo que le viene en gana con las cifras (las oficiales se supone). No lo que es, ni lo que puede ser, sino a conveniencia de imaginación, oportunidad, posibilismo y descaro porque se ofrece para comer sin digerir, para ocultar, e incluso para inventar. Fenomenal. Se da la paradoja que en este universo de acceso universal al todo interplanetario, la verdad no está donde debería estar. Estar, está. Está oculta, remota, maquillada, tergiversada, aniquilada, pero está. Vamos, que aquí, celestialmente hablando, todo el mundo hace lo que quiere con… su pelo (anuncio famoso de creatividad y sinergia publicitaria lleno de brillo, volumen, movilidad, y mucho más. Les pongo un ejemplo de champú con aplicación directa.
La pasada semana la asociación Coordinadora Verde acusaba a la Comunidad de Madrid de destinar 2, 36 millones de euros en asuntos taurinos para el próximo año y calificaba esta acción de "inmoral derroche de dinero público". ¡Con la que está cayendo!, se lamentaba la portavoz de esta plataforma que engloba a la mayoría de los partidos ecologistas de la región madrileña. Ya que esta asociación dice reprobar estas acciones pro taurinas, que está cogiendo tanto auge porque cada día son más los que rechazan este “cruel espectáculo”, qué menos que espabilaran en estudiar un poco, en informarse un mucho, en no decir falsedades de cifras utilizadas a conveniencia. Es fácil. En tres pasos.
Primero: lavar. Eso que ustedes llaman dinero público es de todos. De todos.
Segundo: acondicionar. El espectáculo de los toros es el segundo en importancia después del fútbol. Y, ¿saben cuánto dinero aporta a las arcas públicas?
Si me permiten, yo les doy una cifra. Desde el soporte digital http://noticias.toroaficion.com/ se ha hecho un estudio de lo que el Estado se embolsa solamente con el IVA de las entradas de los treinta festejos de toros que se dan en Madrid durante la Feria de San Isidro. Pues bien, con el computo del 16% de IVA (desde hace unos meses es del 18%) la cifra que se da es de 2.397.033 euros, dato correspondiente a esos ingresos brutos de taquilla (casi cuatrocientos millones de pesetas). Pueden leer y estudiar estas cifras en https://sites.google.com/site/toroaficion/mundo-de-toros/10-cifras-de-impuesto-toros.
Tercero. Secar y dar brillo. Hagan cuentas, aunque sea con la imaginación y podrán hacerse a la idea que los toros es un negocio muy rentable para el Estado, más que cualquier otro. Tanto, que los más inteligentes han sido capaces de ver esta cualidad por encima de “derroches en subvenciones”. Tanto, que los toros seguirán vivos y activos mientras reportan ingresos en la medida que lo hacen. Buenos chicos.
Por cierto, a mí también me gustaría saber cuál es el monto de las subvenciones estatales y autonómicas que reciben las asociaciones que aglutina la Coordinadora Verde, que aunque está muy feo, al menos podría hacerme a la idea. Igual, encuentro algo mejor, comparo y lo compro. Que una servidora es una romántica del anuncio. Como se ve.
lunes, 8 de noviembre de 2010
La ministra de Cultura dixit
Mermelada de tomate
Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, estuvo este pasado día 2 de noviembre en el Foro de Nueva Cultura, organizado por Nueva Economía Forum, y habló entre otras cosas de toros, tema que nos ocupa y nos preocupa. González-Sinde explicó que la única competencia del traspaso -de Interior a Cultura- que se puede realizar es el registro de artistas y “se hará en cuanto los técnicos elaboren la documentación, pues no es algo complejo", ha detallado. Según dijo, una vez traspasada le gustaría poner en marcha ese equipo de expertos "que además debe ser no sólo interministerial, sino tener participación de otros estamentos de la sociedad que tienen que ver con los toros, para que analice la situación para atender las necesidades de los toreros, empresarios y ganaderos". Respecto a estas cuestiones quiero formular algunas consideraciones.
Primer punto. Nadie ha explicado todavía en qué va a consistir el citado traspaso de competencias de un Ministerio a otro. Pero cualquier cambio -se trate de una competencia o de todas- deberá hacerse por ley. Una ley que derogue (o modifique) la aún vigente de 10/1991, http://www.mir.es/SGACAVT/derecho/le/le10-1991.html de 4 de abril, sobre potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos, y en la que su artículo 11 sobre Organización administrativa y ejercicio de las competencias previstas en esta Ley, y en su apartado uno, expresa claramente que “Competen al Ministerio del Interior las atribuciones de carácter general para ejecutar lo dispuesto en esta Ley.” Está claro. No se puede hacer vaivén de competencias como el que alquila un camión de mudanzas limpio, seguro y fácil. Se hará cuando una Ley lo pida y lo reglamente. Ni más ni menos, para evitarnos los recursos inconstitucionales. Por ejemplo.
Segundo punto. El único traspaso que se efectuará es el registro de artistas -pronunció la ministra- y “se hará en cuanto los técnicos elaboren la documentación, pues no es algo complejo". La misma Ley 10/91 dice en su artículo 5 sobre Registros de profesionales taurinos y de ganaderías de reses de lidia, y en su apartado 1: “Con el fin de asegurar un nivel profesional digno y garantizar los legítimos intereses de todos cuantos intervienen en los espectáculos taurinos se creará un Registro general de profesionales taurinos”. Por tanto, para sacarlos de aquí (Registro del Ministerio de Interior creado al fin que establece esta ley) hay que seguir el mismo procedimiento que en el punto anterior. Y el Real Decreto 145/1996 de 2 de febrero, por el que se modifica y da nueva redacción al reglamento de espectáculos taurinos, en su título II, capítulo 2, “se crea en el Ministerio de Justicia e Interior un Registro General de Profesionales Taurinos.” En el siguiente capítulo se asegura que “la inscripción tendrá carácter obligatorio”.
(…)
Así, habría que tener en cuenta unas posibles modificaciones también autonómicas, por ejemplo, las siguientes:
- Navarra: a propuesta del Consejero de Presidencia, decreto foral 249/1992, de 29 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de Espectáculos Taurinos, dice en su artículo 25: “1. Se consideran profesionales taurinos a todas las personas que toman parte en espectáculos taurinos mediante retribución. 2. Los profesionales taurinos, para poder intervenir en espectáculos, deberán estar previamente inscritos en el correspondiente registro que mantendrá el Departamento de Presidencia. (…)
- Andalucía. Consejería de Gobernación. Decreto 68/2006, de 21 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento Taurino de Andalucía. Dice en su disposición transitoria tercera: “En tanto no sea desarrollada, por Orden de la persona titular de la Consejería competente en materia de espectáculos taurinos, la estructura, requisitos de inscripción y funcionamiento del Registro de Profesionales Taurinos de Andalucía (…)
- Castilla-León. Consejería de Interior y Justicia. Decreto 57/2008, de 21 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento General Taurino de la Comunidad de Castilla y León. En su disposición adicional primera se lee: “A los efectos de la presente norma, los Registros de Profesionales Taurinos y de Empresas Ganaderas de Reses de Lidia que se citan en la misma hacen referencia a los establecidos por el R.D. 145/1996, de 2 de febrero, por el que se modifica y da nueva redacción al Reglamento de Espectáculos Taurinos.”
- País Vasco. Departamento de Interior. Decreto 24/2010, de 27 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de Espectáculos Taurinos. En su artículo 29, sobre requisitos de inscripción, se dice: “La inscripción en cada una de las secciones que componen el Registro de Profesionales Taurinos queda condicionada al cumplimiento de los requisitos que para cada una de ellas se establezcan por Orden de la persona titular de la Consejería de Interior».
Tercer punto. No sabemos cuántos técnicos, ni en qué materia especializados, o si están elaborando esto que la ministra llama “documentación”. Con lo primero que tiene que contar es con la posibilidad de poder hacer la mencionada transferencia, circunscrita únicamente (segúna asegura Sinde) al registro de profesionales. Con la ley en la mano (y en la cabeza) parece que es algo más “complejo” de lo que asegura la titular del gabinete. De entrada -como queda demostrado- hay que derogar o modificar alguna ley y unos cuantos decretos. Dicen que hay que solucionar cuestiones “administrativas”, un eufemismo puramente estético que va a colocar a la (susodicha) administración estatal y autonómica en un verdadero problema burocrático.
Cuarto punto. Y dígame, señora ministra, cuando habla de traspaso de registro de profesionales ¿se refiere a los toreros de alternativa, a los demás toreros de a pie o a caballo (novilleros, picadores, subalternos, recortadores), o, quizá, es tan ambicioso el plan documental que aborda también la totalidad que el Ministerio de Interior incluye en sus registros de profesionales, como pudiera ser ganaderías de lidia o escuelas taurinas?
La orden del 25 de enero de 1993 (que también tendría que ser contemplada en semejante catarsis), (...) establece las siguientes categorías para los profesionales taurinos: matadores de toros, matadores de novillos con picadores, matadores de novillos sin picadores, rejoneadores de toros, rejoneadores de novillos, banderilleros de corridas de toros, picadores de corridas de toros, banderilleros de corridas de novillos, picadores de corridas de novillos y toreros cómicos (estos pueden ser voluntarios).
Hay otro fleco por ahí que se me ocurre. Por ejemplo, la Comisión Ejecutiva Nacional de Asuntos Taurinos, “órgano colegiado del Ministerio del Interior, adscrito a la Subsecretaría del Departamento, con carácter consultivo y funciones de asesoramiento en materia de espectáculos taurinos”, según se recuerda en la orden de octubre de 1998 que desarrolla esta institución -dependiente de Interior-, y donde los profesionales taurinos están representados (junto a representantes institucionales y asociaciones de aficionados) en sus Órganos de esta Comisión. (…)
Quinto punto. La Ministra González- Sinde se manifestó en este mismo acto de Nueva Economía Forum sobre el recurso que el Partido Popular ha interpuesto ante el Tribunal Constitucional por la ilegalización de las corridas de toros en Cataluña pidiendo que “se respete el ordenamiento de nuestro país”, ya que "los parlamentos autonómicos toman decisiones con toda la legalidad". La agencia de noticias Europa Press recogía las declaraciones al respecto: "Soy partidaria de respetar a los Parlamentos. Si empezáramos a iniciar procesos de inconstitucionalidad con cada una de las decisiones que adoptan gobiernos que no coinciden con nuestra línea política, imagínese como estarían los tribunales". No todos los gobiernos autonómicos "toman decisiones que a lo mejor a uno le parecen bien", pero se ha abogado por "respetarlas porque en eso consiste la democracia, y quién no entienda eso va mal servido".
Efectivamente, las decisiones hay que respetarlas y las leyes hay que acatarlas. Pero ambas con el mismo derecho y la misma libertad que la Constitución “proclama su voluntad” en su preámbulo ("de proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida") y en su artículo 24.1 sobre la protección judicial de los derechos ("todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los Jueces y Tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión") (...)
Último punto. Hay que solicitar encarecidamente a González-Sinde una información detallada de cómo ha pensado hacer este trasvase, -no tan fácil como ha definido y demostrado en este larga exposición-, porque este tema a los aficionados nos interesa y mucho. La Fiesta de los toros no es solamente cultura, tradición, estética, vocación, o condición artística. Según sus palabras “forma parte de la cultura española desde siempre, desde el arte prehistórico hasta Miquel Barceló".
Este mundo hermoso es grandioso porque trasforma la carnalidad en arte elevado, transforma a los matarifes de toros en artistas, pero sería el espectáculo más deplorable e insufrible del universo si se diera con un toro de lidia sin integridad, y por lo mismo sería una estafa si se transforma su condición poderosa para hacer asequible el espectáculo a determinadas voluntades y haciéndolo delictivo, aberrante y aburridísimo.
Si se supedita esta auténtica faceta del espectáculo a circunstancias tan baladíes como abordar urgentemente el traspaso de registro de profesionales, estaremos imposibilitando la regeneración verdadera de la Fiesta. Y es que la Fiesta está en una profunda decadencia. No hace falta que recurra a los expertos en documentación, Desde esta triste verdad hay que asumir un compromiso institucional y profesional de erradicar la decadencia que conduce este portentoso espectáculo al abismo, sin que nadie inteligente y concienciado de su mal sea capaz de remediarlo con conocimientos, vocación y capacidad de trabajo. A los aficionados que sabemos de la grandeza de este mundo singular nos preocupa, principalmente, que se tenga más en cuenta a los miembros del estamento taurino -muy preocupados por su condición de artistas- antes que escuchar a los denunciamos el deterioro de esta espectacular Fiesta, una bochornosa circunstancia consecuencia de la no persecución del fraude y de la irresponsabilidad de las altas instituciones que deberían reconocer su grandeza, historia, posibilidad, pervivencia y desarrollo. También denunciamos, a todos los miembros subsidiarios de las obligaciones políticas, sociales y culturales de este espectáculo hermoso y único y que se han conformado con juegos oportunistas, electoralistas, e incluso prohibicionistas, cuando por cargo están obligadas a preservar la tauromaquia, les guste o no, sencillamente porque va en el cargo.
Denunciamos y preguntamos ¿en qué Ministerio va a quedar el compromiso para asegurar, posibilitar y desplegar la autenticidad en la Fiesta de los toros?
Todo el texto completo pueden encontrarlo en https://sites.google.com/site/toroaficion/crisis-taurina/traspaso-a-cultura-toros-2
Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, estuvo este pasado día 2 de noviembre en el Foro de Nueva Cultura, organizado por Nueva Economía Forum, y habló entre otras cosas de toros, tema que nos ocupa y nos preocupa. González-Sinde explicó que la única competencia del traspaso -de Interior a Cultura- que se puede realizar es el registro de artistas y “se hará en cuanto los técnicos elaboren la documentación, pues no es algo complejo", ha detallado. Según dijo, una vez traspasada le gustaría poner en marcha ese equipo de expertos "que además debe ser no sólo interministerial, sino tener participación de otros estamentos de la sociedad que tienen que ver con los toros, para que analice la situación para atender las necesidades de los toreros, empresarios y ganaderos". Respecto a estas cuestiones quiero formular algunas consideraciones.
Primer punto. Nadie ha explicado todavía en qué va a consistir el citado traspaso de competencias de un Ministerio a otro. Pero cualquier cambio -se trate de una competencia o de todas- deberá hacerse por ley. Una ley que derogue (o modifique) la aún vigente de 10/1991, http://www.mir.es/SGACAVT/derecho/le/le10-1991.html de 4 de abril, sobre potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos, y en la que su artículo 11 sobre Organización administrativa y ejercicio de las competencias previstas en esta Ley, y en su apartado uno, expresa claramente que “Competen al Ministerio del Interior las atribuciones de carácter general para ejecutar lo dispuesto en esta Ley.” Está claro. No se puede hacer vaivén de competencias como el que alquila un camión de mudanzas limpio, seguro y fácil. Se hará cuando una Ley lo pida y lo reglamente. Ni más ni menos, para evitarnos los recursos inconstitucionales. Por ejemplo.
Segundo punto. El único traspaso que se efectuará es el registro de artistas -pronunció la ministra- y “se hará en cuanto los técnicos elaboren la documentación, pues no es algo complejo". La misma Ley 10/91 dice en su artículo 5 sobre Registros de profesionales taurinos y de ganaderías de reses de lidia, y en su apartado 1: “Con el fin de asegurar un nivel profesional digno y garantizar los legítimos intereses de todos cuantos intervienen en los espectáculos taurinos se creará un Registro general de profesionales taurinos”. Por tanto, para sacarlos de aquí (Registro del Ministerio de Interior creado al fin que establece esta ley) hay que seguir el mismo procedimiento que en el punto anterior. Y el Real Decreto 145/1996 de 2 de febrero, por el que se modifica y da nueva redacción al reglamento de espectáculos taurinos, en su título II, capítulo 2, “se crea en el Ministerio de Justicia e Interior un Registro General de Profesionales Taurinos.” En el siguiente capítulo se asegura que “la inscripción tendrá carácter obligatorio”.
(…)
Así, habría que tener en cuenta unas posibles modificaciones también autonómicas, por ejemplo, las siguientes:
- Navarra: a propuesta del Consejero de Presidencia, decreto foral 249/1992, de 29 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de Espectáculos Taurinos, dice en su artículo 25: “1. Se consideran profesionales taurinos a todas las personas que toman parte en espectáculos taurinos mediante retribución. 2. Los profesionales taurinos, para poder intervenir en espectáculos, deberán estar previamente inscritos en el correspondiente registro que mantendrá el Departamento de Presidencia. (…)
- Andalucía. Consejería de Gobernación. Decreto 68/2006, de 21 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento Taurino de Andalucía. Dice en su disposición transitoria tercera: “En tanto no sea desarrollada, por Orden de la persona titular de la Consejería competente en materia de espectáculos taurinos, la estructura, requisitos de inscripción y funcionamiento del Registro de Profesionales Taurinos de Andalucía (…)
- Castilla-León. Consejería de Interior y Justicia. Decreto 57/2008, de 21 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento General Taurino de la Comunidad de Castilla y León. En su disposición adicional primera se lee: “A los efectos de la presente norma, los Registros de Profesionales Taurinos y de Empresas Ganaderas de Reses de Lidia que se citan en la misma hacen referencia a los establecidos por el R.D. 145/1996, de 2 de febrero, por el que se modifica y da nueva redacción al Reglamento de Espectáculos Taurinos.”
- País Vasco. Departamento de Interior. Decreto 24/2010, de 27 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de Espectáculos Taurinos. En su artículo 29, sobre requisitos de inscripción, se dice: “La inscripción en cada una de las secciones que componen el Registro de Profesionales Taurinos queda condicionada al cumplimiento de los requisitos que para cada una de ellas se establezcan por Orden de la persona titular de la Consejería de Interior».
Tercer punto. No sabemos cuántos técnicos, ni en qué materia especializados, o si están elaborando esto que la ministra llama “documentación”. Con lo primero que tiene que contar es con la posibilidad de poder hacer la mencionada transferencia, circunscrita únicamente (segúna asegura Sinde) al registro de profesionales. Con la ley en la mano (y en la cabeza) parece que es algo más “complejo” de lo que asegura la titular del gabinete. De entrada -como queda demostrado- hay que derogar o modificar alguna ley y unos cuantos decretos. Dicen que hay que solucionar cuestiones “administrativas”, un eufemismo puramente estético que va a colocar a la (susodicha) administración estatal y autonómica en un verdadero problema burocrático.
Cuarto punto. Y dígame, señora ministra, cuando habla de traspaso de registro de profesionales ¿se refiere a los toreros de alternativa, a los demás toreros de a pie o a caballo (novilleros, picadores, subalternos, recortadores), o, quizá, es tan ambicioso el plan documental que aborda también la totalidad que el Ministerio de Interior incluye en sus registros de profesionales, como pudiera ser ganaderías de lidia o escuelas taurinas?
La orden del 25 de enero de 1993 (que también tendría que ser contemplada en semejante catarsis), (...) establece las siguientes categorías para los profesionales taurinos: matadores de toros, matadores de novillos con picadores, matadores de novillos sin picadores, rejoneadores de toros, rejoneadores de novillos, banderilleros de corridas de toros, picadores de corridas de toros, banderilleros de corridas de novillos, picadores de corridas de novillos y toreros cómicos (estos pueden ser voluntarios).
Hay otro fleco por ahí que se me ocurre. Por ejemplo, la Comisión Ejecutiva Nacional de Asuntos Taurinos, “órgano colegiado del Ministerio del Interior, adscrito a la Subsecretaría del Departamento, con carácter consultivo y funciones de asesoramiento en materia de espectáculos taurinos”, según se recuerda en la orden de octubre de 1998 que desarrolla esta institución -dependiente de Interior-, y donde los profesionales taurinos están representados (junto a representantes institucionales y asociaciones de aficionados) en sus Órganos de esta Comisión. (…)
Quinto punto. La Ministra González- Sinde se manifestó en este mismo acto de Nueva Economía Forum sobre el recurso que el Partido Popular ha interpuesto ante el Tribunal Constitucional por la ilegalización de las corridas de toros en Cataluña pidiendo que “se respete el ordenamiento de nuestro país”, ya que "los parlamentos autonómicos toman decisiones con toda la legalidad". La agencia de noticias Europa Press recogía las declaraciones al respecto: "Soy partidaria de respetar a los Parlamentos. Si empezáramos a iniciar procesos de inconstitucionalidad con cada una de las decisiones que adoptan gobiernos que no coinciden con nuestra línea política, imagínese como estarían los tribunales". No todos los gobiernos autonómicos "toman decisiones que a lo mejor a uno le parecen bien", pero se ha abogado por "respetarlas porque en eso consiste la democracia, y quién no entienda eso va mal servido".
Efectivamente, las decisiones hay que respetarlas y las leyes hay que acatarlas. Pero ambas con el mismo derecho y la misma libertad que la Constitución “proclama su voluntad” en su preámbulo ("de proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida") y en su artículo 24.1 sobre la protección judicial de los derechos ("todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los Jueces y Tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión") (...)
Último punto. Hay que solicitar encarecidamente a González-Sinde una información detallada de cómo ha pensado hacer este trasvase, -no tan fácil como ha definido y demostrado en este larga exposición-, porque este tema a los aficionados nos interesa y mucho. La Fiesta de los toros no es solamente cultura, tradición, estética, vocación, o condición artística. Según sus palabras “forma parte de la cultura española desde siempre, desde el arte prehistórico hasta Miquel Barceló".
Este mundo hermoso es grandioso porque trasforma la carnalidad en arte elevado, transforma a los matarifes de toros en artistas, pero sería el espectáculo más deplorable e insufrible del universo si se diera con un toro de lidia sin integridad, y por lo mismo sería una estafa si se transforma su condición poderosa para hacer asequible el espectáculo a determinadas voluntades y haciéndolo delictivo, aberrante y aburridísimo.
Si se supedita esta auténtica faceta del espectáculo a circunstancias tan baladíes como abordar urgentemente el traspaso de registro de profesionales, estaremos imposibilitando la regeneración verdadera de la Fiesta. Y es que la Fiesta está en una profunda decadencia. No hace falta que recurra a los expertos en documentación, Desde esta triste verdad hay que asumir un compromiso institucional y profesional de erradicar la decadencia que conduce este portentoso espectáculo al abismo, sin que nadie inteligente y concienciado de su mal sea capaz de remediarlo con conocimientos, vocación y capacidad de trabajo. A los aficionados que sabemos de la grandeza de este mundo singular nos preocupa, principalmente, que se tenga más en cuenta a los miembros del estamento taurino -muy preocupados por su condición de artistas- antes que escuchar a los denunciamos el deterioro de esta espectacular Fiesta, una bochornosa circunstancia consecuencia de la no persecución del fraude y de la irresponsabilidad de las altas instituciones que deberían reconocer su grandeza, historia, posibilidad, pervivencia y desarrollo. También denunciamos, a todos los miembros subsidiarios de las obligaciones políticas, sociales y culturales de este espectáculo hermoso y único y que se han conformado con juegos oportunistas, electoralistas, e incluso prohibicionistas, cuando por cargo están obligadas a preservar la tauromaquia, les guste o no, sencillamente porque va en el cargo.
Denunciamos y preguntamos ¿en qué Ministerio va a quedar el compromiso para asegurar, posibilitar y desplegar la autenticidad en la Fiesta de los toros?
Todo el texto completo pueden encontrarlo en https://sites.google.com/site/toroaficion/crisis-taurina/traspaso-a-cultura-toros-2
jueves, 28 de octubre de 2010
Sobre el IX Congreso Mundial de Ganaderos
Un ataque de cuernos en Marte
Los criadores de toros de lidia se han reunido en las Islas Azores (Portugal). Allí, los profesionales españoles, portugueses, colombianos, mexicanos, franceses y ecuatorianos han llegado para exponer y debatir las circunstancias particulares de su sector. El escenario elegido para congregar al estamento ganadero puede resultar algo exótico, pero la explicación está en el activismo de algunas asociaciones taurinas portuguesas.
(...) Lo más significativo de este certamen es la incapacidad de los organizadores en la exposición final. Resulta imposible que los no asistentes al acto (como yo misma por ejemplo) nos pudiéramos enterar de lo que ha sucedido durante estos días taurinos en Angra do Heroismo y Praia da Vitoria, dos localidades de la Isla Terceira, y sobre todo pudiéramos entender que este congreso reúne las condiciones necesarias de credibilidad en tiempos de crisis. A los que no ha llegado esta retahíla de ideas sin hilar, sin concretar planes de actuación enérgicos, sin abordar los problemas fundamentales de la Fiesta y sin afrontar la verdad de su materia prima -que es el toro de lidia- nos demuestra a ciencia cierta que los ganaderos de bravo viven muy bien en otro planeta, con sus ataques de cuernos en el “apoyo a la Tauromaquia”, según dicen, pero sin abordar con decisión y prontitud el descastamiento de la cabaña brava, de su culpabilidad en el manoseo infame que han hecho de las entrañas bovinas, en los productos borreguiles y artistas que quieren rentabilizar en pelotazos, del enfundamiento ilegal y obsceno con que han tocado al animal más hermoso y singular de la creación, de cerciorarse que no les afearán conductas afeitadoras o reparadoras, de asegurarse en chapuzas de promoción de dehesas inundadas de caricaturas desnaturalizadas que algún día fueron seres altivos y poderosos. Desde Marte y desde este lado mundano, los ganaderos confunden los refranes y no aplican la gramática correctamente. A saber. Sujeto: Ellos mismos. Verbo: tomar. Predicado: al toro por los cuernos. No bastan las sutiles denuncias de las presiones a las que están sometidos, ni los riesgos que deben asumir como empresarios que son. Es necesario un plan de actuación que aborde ya la regeneración verdadera.
Las declaraciones finales de este simposio son impenetrables, absolutamente inaccesibles. Son absolutamente ajenas a cualquier autocrítica decente. Son absolutamente increíbles porque esconden la profunda decadencia de la Fiesta de los toros, cuya materia prima está encomendada a estos mismos protagonistas. Son absolutamente incapaces de trasmitir credibilidad en su derecho legítimo a tener una actividad empresarial y obtener beneficios económicos por la exploración de la misma. Son absolutamente contradictorias en sus propuestas mercantilistas. Son absolutamente patrañeras cuando aseguran velar por la “economía del toro” mientras no aborden con medidas urgentes la decrepitud de la genética del ganado bravo, manoseado hasta límites irreconocibles e irrecuperables. Son absolutamente cínicos cuando no reconocen esta decrepitud, no hacen nada para remediarla y al mismo tiempo se permiten el lujo de reclamar un periodismo serio y crítico. Es absolutamente obsceno que hayan sido capaces de soltar tantas diatribas sin ton ni son, y sobre todo, sin la mínima apuesta por la verdad, la humildad, el trabajo, el espectáculo y por su oficio. En fin, son ganaderos de otro planeta. Marcianos, absolutamente.
Nada han dicho los ganaderos de la decadencia que asuela la Fiesta de los Toros, ni de la responsabilidad que tienen en esta debacle, ni la descastada materia con la que han identificado sus “productos” exclusivos y singulares, ni de la crianza fraudulenta del enfundado de las cornamentas y el manoseo genético hasta hacer irreconocibles los parámetros de casta y bravura. Nada dicen de los verdaderos problemas. Nada de las soluciones. Nada de la verdadera regeneración de la Fiesta. Otro día les contaré mi versión sobre el abandono.
(...) Pido disculpas por el tono de este discurso, pero como ya les advertía las respuestas airadas suelen sobrevenir a circunstancias impresionantes. Y su dramatismo es de altura. Señores ganaderos, empiecen por reconocer la decadencia de este espectáculo, cómo buscar soluciones para evitar el mal absoluto, y exíjanse ética propia en el ejercicio de su trabajo. Empiecen por recuperar en sus libros genealógicos la casta, la bravura, la diversidad en los encastes. Empiecen por desenfundar las cornamentas de sus animales. Empiecen por denunciar y no transigir con los altos “conocimientos técnicos de los toreros” en sus exigencias de materia prima. Empiecen por no admitir el impuesto de los veedores. Empiecen por decir la verdad sobre el ajuste de la oferta de borreguismo y la demanda de la integridad en el espectáculo. Empiecen por ser corporativos en la persecución del fraude. Empiecen por dejar las pamplinas de los parques temáticos y procuren exhibirse en las plazas de toros con rotundidad. Pidan luz y taquígrafos en vez de reporterismo adulador. Entonces, reconoceremos su lógica pretensión de tener rentabilidad en su negocio, comprenderemos las dificultades que les acosan y admiraremos la grandeza de su oficio, el más hermoso de cuantos haya podido desarrollar el ser humano en creatividad, experimentación, posibilidad y hermosura.
Pueden acceder al texto completo en https://sites.google.com/site/toroaficion/opinion/congreso-ganadero-azores
Los criadores de toros de lidia se han reunido en las Islas Azores (Portugal). Allí, los profesionales españoles, portugueses, colombianos, mexicanos, franceses y ecuatorianos han llegado para exponer y debatir las circunstancias particulares de su sector. El escenario elegido para congregar al estamento ganadero puede resultar algo exótico, pero la explicación está en el activismo de algunas asociaciones taurinas portuguesas.
(...) Lo más significativo de este certamen es la incapacidad de los organizadores en la exposición final. Resulta imposible que los no asistentes al acto (como yo misma por ejemplo) nos pudiéramos enterar de lo que ha sucedido durante estos días taurinos en Angra do Heroismo y Praia da Vitoria, dos localidades de la Isla Terceira, y sobre todo pudiéramos entender que este congreso reúne las condiciones necesarias de credibilidad en tiempos de crisis. A los que no ha llegado esta retahíla de ideas sin hilar, sin concretar planes de actuación enérgicos, sin abordar los problemas fundamentales de la Fiesta y sin afrontar la verdad de su materia prima -que es el toro de lidia- nos demuestra a ciencia cierta que los ganaderos de bravo viven muy bien en otro planeta, con sus ataques de cuernos en el “apoyo a la Tauromaquia”, según dicen, pero sin abordar con decisión y prontitud el descastamiento de la cabaña brava, de su culpabilidad en el manoseo infame que han hecho de las entrañas bovinas, en los productos borreguiles y artistas que quieren rentabilizar en pelotazos, del enfundamiento ilegal y obsceno con que han tocado al animal más hermoso y singular de la creación, de cerciorarse que no les afearán conductas afeitadoras o reparadoras, de asegurarse en chapuzas de promoción de dehesas inundadas de caricaturas desnaturalizadas que algún día fueron seres altivos y poderosos. Desde Marte y desde este lado mundano, los ganaderos confunden los refranes y no aplican la gramática correctamente. A saber. Sujeto: Ellos mismos. Verbo: tomar. Predicado: al toro por los cuernos. No bastan las sutiles denuncias de las presiones a las que están sometidos, ni los riesgos que deben asumir como empresarios que son. Es necesario un plan de actuación que aborde ya la regeneración verdadera.
Las declaraciones finales de este simposio son impenetrables, absolutamente inaccesibles. Son absolutamente ajenas a cualquier autocrítica decente. Son absolutamente increíbles porque esconden la profunda decadencia de la Fiesta de los toros, cuya materia prima está encomendada a estos mismos protagonistas. Son absolutamente incapaces de trasmitir credibilidad en su derecho legítimo a tener una actividad empresarial y obtener beneficios económicos por la exploración de la misma. Son absolutamente contradictorias en sus propuestas mercantilistas. Son absolutamente patrañeras cuando aseguran velar por la “economía del toro” mientras no aborden con medidas urgentes la decrepitud de la genética del ganado bravo, manoseado hasta límites irreconocibles e irrecuperables. Son absolutamente cínicos cuando no reconocen esta decrepitud, no hacen nada para remediarla y al mismo tiempo se permiten el lujo de reclamar un periodismo serio y crítico. Es absolutamente obsceno que hayan sido capaces de soltar tantas diatribas sin ton ni son, y sobre todo, sin la mínima apuesta por la verdad, la humildad, el trabajo, el espectáculo y por su oficio. En fin, son ganaderos de otro planeta. Marcianos, absolutamente.
Nada han dicho los ganaderos de la decadencia que asuela la Fiesta de los Toros, ni de la responsabilidad que tienen en esta debacle, ni la descastada materia con la que han identificado sus “productos” exclusivos y singulares, ni de la crianza fraudulenta del enfundado de las cornamentas y el manoseo genético hasta hacer irreconocibles los parámetros de casta y bravura. Nada dicen de los verdaderos problemas. Nada de las soluciones. Nada de la verdadera regeneración de la Fiesta. Otro día les contaré mi versión sobre el abandono.
(...) Pido disculpas por el tono de este discurso, pero como ya les advertía las respuestas airadas suelen sobrevenir a circunstancias impresionantes. Y su dramatismo es de altura. Señores ganaderos, empiecen por reconocer la decadencia de este espectáculo, cómo buscar soluciones para evitar el mal absoluto, y exíjanse ética propia en el ejercicio de su trabajo. Empiecen por recuperar en sus libros genealógicos la casta, la bravura, la diversidad en los encastes. Empiecen por desenfundar las cornamentas de sus animales. Empiecen por denunciar y no transigir con los altos “conocimientos técnicos de los toreros” en sus exigencias de materia prima. Empiecen por no admitir el impuesto de los veedores. Empiecen por decir la verdad sobre el ajuste de la oferta de borreguismo y la demanda de la integridad en el espectáculo. Empiecen por ser corporativos en la persecución del fraude. Empiecen por dejar las pamplinas de los parques temáticos y procuren exhibirse en las plazas de toros con rotundidad. Pidan luz y taquígrafos en vez de reporterismo adulador. Entonces, reconoceremos su lógica pretensión de tener rentabilidad en su negocio, comprenderemos las dificultades que les acosan y admiraremos la grandeza de su oficio, el más hermoso de cuantos haya podido desarrollar el ser humano en creatividad, experimentación, posibilidad y hermosura.
Pueden acceder al texto completo en https://sites.google.com/site/toroaficion/opinion/congreso-ganadero-azores
miércoles, 20 de octubre de 2010
Más reuniones de 'alto' nivel
De talanqueras a plazas de primera,
o ¿al revés?
Los despachos políticos se han convertido de golpe y porrazo de talanqueras a plazas de primera categoría. Los diestros de más tronío del panorama taurino y el ganadero titular -que aglutina cortésmente al estamento- se enfrentan a una lidia arriesgada, a una fiera a la que hay que cambiar los terrenos, con muchos recursos defensivos, sin completa entrega, sin pases rotundos, sin rematar la profundidad y sin convencer a un público difícil (aficionados recelosos) que ven en esta parafernalia postinera gato y no liebre.
Fueron al Ministerio de Cultura oliendo bien, pareciendo actores consagrados. La jefa dijo: “Gracias, por vuestra visita. Encantada de tantos piropos. Pero, antes de comulgar hay que confesarse, chicos, y cuando estéis limpios de pecadillos tendréis la absolución, claro. Yo, encantada.” Y estos hombres buscaron al sumo sacerdote. Reunión urgente con el Ministro de Interior Pérez-Rubalcaba. Lo encontraron rápido. Pasó por alto el examen de conciencia, del dolor de corazón ni se planteó, y las faltas ya se las imaginaba. Les dijo: “Podéis ir en paz hijos míos y llevad el amor a nuestros enemigos. No os preocupéis que lo que esté en mi mano se solucionará.”.
Los penitentes llevaban el miedo en el cuerpo. Parecía tener claro que el padre confesor era despótico, poco amigo de perdones, falto de amor, injusto en las frivolidades ajenas y se encontraron con un padre prior resuelto al perdón para los restos. Definitivo sí, pero no sin penitencia: difundir la buena nueva. Los siete magníficos (en realidad, ocho) salían de allí convertidos en predicadores del amor, la concordia, el buenísmo perdido.
Y llegamos hasta el día de hoy. Los amigos del ala popular hasta hace unos días, -los mismos que les ofrecían sacos de arena para contener la riada antitaurina y prohibicionista que venía del norte peninsular; los mismos que intentaban aguantar las paredes del embalse con resortes macizos; los mismos que habían abanderado las protestas, los mismos que habían dicho con muchos celos “yo también quiero reunión por lo alto”- recibían una reprimenda a lo singular.
Resulta que los matadores de toros han trasmitido a la segunda parte que para poder estar con la primera parte –la parte contratante- pueden seguir colocando ladrillos que soporten el muro, pero de buen rollito. Es decir, que pueden poner recursos de inconstitucionalidad a la prohibición en Cataluña si quieren (algo que hace poco tiempo demandaban los representantes del estamento taurino ardientemente); que no es mala idea la declaración de Bien de Interés Cultural a las corridas de toros (única solución e idea muy ingeniosa para contrarrestar los poderes antitaurinos); que los populares trabajen en las comunidades autonómicas para que sus parlamentos blinden la Fiesta (evidentemente es una cosa de políticos y sus responsabilidades); pero, por favor, que sean y son buenos chicos, pues el Partido Popular se ha comprometido a trabajar "para llegar a un consenso en la defensa de la Fiesta con el PSOE".
Un clásico diría: “Mi no entender, o sea”
¿Todo este torero de salón está premeditado? ¿Qué se espera de estos capotazos al aire? ¿De qué va la contrarreforma? ¿Cuál es el peaje? ¿Qué se va a negociar? ¿Qué ley se va a pasar por alto? ¿Qué ley se va a pasar por bajo?
Lo que sí tiene gracia es el momento elegido para estas representaciones mediáticas. Precisamente, la reunión de los toreros con el Ministro Rubalcaba tenía lugar durante el rescate de los mineros desde las profundidades del desierto de Atacama, un hecho que concentró la atención de más de mil millones de seres humanos -una cifra muy superior al seguimiento de la final del Campeonato Mundial de Fútbol- y ninguna a esta parodia mercantilista y de salvamento propio. La reunión con la otra parte –durante el encuentro del día de hoy con los altos representantes del Partido Popular- se producía dos terremotos informativos nacionales y encadenados; los cambios ministeriales anunciados por el presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero y la aprobación de los polémicos y contributivos Presupuestos Generales del Estado. Los medios no daban abasto. Y dejaron sin atención mediática a los protagonistas, resignados a su buena suerte, a su planta mediadora, a su talante conciliador, a sus dotes de artistas haciendo una visita -acompañados por García Escudero- por algunas de las salas del edificio antiguo del palacio del Senado, entre ellas, su biblioteca, localizada en un antiguo claustro y decorada con elementos de fundición de estilo gótico.
o ¿al revés?
Los despachos políticos se han convertido de golpe y porrazo de talanqueras a plazas de primera categoría. Los diestros de más tronío del panorama taurino y el ganadero titular -que aglutina cortésmente al estamento- se enfrentan a una lidia arriesgada, a una fiera a la que hay que cambiar los terrenos, con muchos recursos defensivos, sin completa entrega, sin pases rotundos, sin rematar la profundidad y sin convencer a un público difícil (aficionados recelosos) que ven en esta parafernalia postinera gato y no liebre.
Fueron al Ministerio de Cultura oliendo bien, pareciendo actores consagrados. La jefa dijo: “Gracias, por vuestra visita. Encantada de tantos piropos. Pero, antes de comulgar hay que confesarse, chicos, y cuando estéis limpios de pecadillos tendréis la absolución, claro. Yo, encantada.” Y estos hombres buscaron al sumo sacerdote. Reunión urgente con el Ministro de Interior Pérez-Rubalcaba. Lo encontraron rápido. Pasó por alto el examen de conciencia, del dolor de corazón ni se planteó, y las faltas ya se las imaginaba. Les dijo: “Podéis ir en paz hijos míos y llevad el amor a nuestros enemigos. No os preocupéis que lo que esté en mi mano se solucionará.”.
Los penitentes llevaban el miedo en el cuerpo. Parecía tener claro que el padre confesor era despótico, poco amigo de perdones, falto de amor, injusto en las frivolidades ajenas y se encontraron con un padre prior resuelto al perdón para los restos. Definitivo sí, pero no sin penitencia: difundir la buena nueva. Los siete magníficos (en realidad, ocho) salían de allí convertidos en predicadores del amor, la concordia, el buenísmo perdido.
Y llegamos hasta el día de hoy. Los amigos del ala popular hasta hace unos días, -los mismos que les ofrecían sacos de arena para contener la riada antitaurina y prohibicionista que venía del norte peninsular; los mismos que intentaban aguantar las paredes del embalse con resortes macizos; los mismos que habían abanderado las protestas, los mismos que habían dicho con muchos celos “yo también quiero reunión por lo alto”- recibían una reprimenda a lo singular.
Resulta que los matadores de toros han trasmitido a la segunda parte que para poder estar con la primera parte –la parte contratante- pueden seguir colocando ladrillos que soporten el muro, pero de buen rollito. Es decir, que pueden poner recursos de inconstitucionalidad a la prohibición en Cataluña si quieren (algo que hace poco tiempo demandaban los representantes del estamento taurino ardientemente); que no es mala idea la declaración de Bien de Interés Cultural a las corridas de toros (única solución e idea muy ingeniosa para contrarrestar los poderes antitaurinos); que los populares trabajen en las comunidades autonómicas para que sus parlamentos blinden la Fiesta (evidentemente es una cosa de políticos y sus responsabilidades); pero, por favor, que sean y son buenos chicos, pues el Partido Popular se ha comprometido a trabajar "para llegar a un consenso en la defensa de la Fiesta con el PSOE".
Un clásico diría: “Mi no entender, o sea”
¿Todo este torero de salón está premeditado? ¿Qué se espera de estos capotazos al aire? ¿De qué va la contrarreforma? ¿Cuál es el peaje? ¿Qué se va a negociar? ¿Qué ley se va a pasar por alto? ¿Qué ley se va a pasar por bajo?
Lo que sí tiene gracia es el momento elegido para estas representaciones mediáticas. Precisamente, la reunión de los toreros con el Ministro Rubalcaba tenía lugar durante el rescate de los mineros desde las profundidades del desierto de Atacama, un hecho que concentró la atención de más de mil millones de seres humanos -una cifra muy superior al seguimiento de la final del Campeonato Mundial de Fútbol- y ninguna a esta parodia mercantilista y de salvamento propio. La reunión con la otra parte –durante el encuentro del día de hoy con los altos representantes del Partido Popular- se producía dos terremotos informativos nacionales y encadenados; los cambios ministeriales anunciados por el presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero y la aprobación de los polémicos y contributivos Presupuestos Generales del Estado. Los medios no daban abasto. Y dejaron sin atención mediática a los protagonistas, resignados a su buena suerte, a su planta mediadora, a su talante conciliador, a sus dotes de artistas haciendo una visita -acompañados por García Escudero- por algunas de las salas del edificio antiguo del palacio del Senado, entre ellas, su biblioteca, localizada en un antiguo claustro y decorada con elementos de fundición de estilo gótico.
viernes, 15 de octubre de 2010
Sobre héroes mineros y algún figurante
Belleza, crisis y cultura según Apolo
Caza, dinero y oportunidad según Artemisa
Cuando el mundo se conmovía con el rescate de treinta y tres mineros desde las profundidades del desierto de Atacama; cuando se asistía a “una lección de vida para la humanidad entera” como lo ha definido el escritor chileno Rivera Letelier; cuando el empeño por el salvamento imposible se traducía en esfuerzo, posibilidad y éxito, siete diestros y dos ganaderos arrancaban una promesa al ministro de Interior de “iniciar en un corto plazo de tiempo” la transferencia de las competencias de los toros a Cultura, “una vieja reivindicación”, según estos protagonistas de la liturgia torera y del salvamento propio.
Cuando la mano de tecnología punta extraía luz desde los abismos sureños, la belleza rutilante de Apolo se alargaba por pasillos ministeriales con sus alegaciones taurinas. A ritmo del reclamo publicitario “porque yo lo valgo”, quieren -los tan habilidosos prototipos de la más alta jerarquía del estamento en cuestión- que la esencia de la hermosura de Apolo se sustancie en que los imagineros esculpan tallas de estas contadas figuras a semejanza del multifacético dios griego del sol, la belleza y las artes -entre otras analogías- porque se trata de una deidad genuinamente atrayente. Y porque lo valen, porque son artistas, quieren que el mundo adore su refinada planta simplemente porque dicen pertenecer por erudición, sabiduría, ilustración y formación a las exclusividades del Olimpo cultural.
Apolo ya no es el dios seductor que era. Está perdido para la causa. Ahora se presenta como arrebatador, juega a la bolsa, a la estrategia política aprovechando la ignorante coyuntura social y política. Listo como él solo, como ustedes pueden comprobar. Se cree todopoderoso, sibilino en Delfos y así se sigue vendiendo. El dios inspirado se dedica en cuerpo y alma -en exclusividad en definitiva- a efectistas posturitas propagandísticas y a comunicados de prensa, a salvar el culo para la posteridad, a saquear a los fieles, a cerrar el santuario, a convertir el sacrificio en la atracción de un parque temático, a pagar menos impuestos para obtener más beneficios, a reclamar la subvención para la vida venidera, circunstancias que no le crean un conflicto en sus intangibles entrañas, pues suple su despropósito con entregado taconeo artístico y que, por tanto, se siente llamado a reivindicar este elevado mundo no apto para tontos terrenales de remate, para estos mismos feligreses que esperan un milagro y que llenan los cepillos del templo con su devota insistencia.
Es muy paradójico, también lo más recurrente para estas figuras apolíneas, que el dios griego tiene a su cargo la representación de las cualidades de la belleza y del arte, pero también es el patrón y defensor de rebaños y manadas, faceta no tan conocida por los piadosos evidentemente. A estos virtuosos del arte taurómaco la condición guapa, los modales sin compromisos, su exquisita complicidad les ha puesto en lo más alto de los montes sagrados sin arriesgar un ápice en la batalla que escenifican con animales domésticos, -que no fieras como antaño-, deviniendo los quehaceres propios de reyes en abnegadas faenas de pastores. Tiene gracia, porque son incapaces de reconocer esta certeza, aunque la promueven y la publicitan con exquisito empeño especulador.
Los sumos sacerdotes del dios Apolo han hecho de esta deslealtad un dogma, una estafa sin disimulo, un descrédito de esta Fiesta a la que dicen defender con capa y espada; han conducido al abismo la singularidad que define a este espectáculo; han convertido en pornografía su verdad única; han hundido la pasión torera en el aburrimiento; han arruinado la casta y la bravura infectando con bonos basura borreguiles las dehesas y los ruedos universales; han pervertido el espíritu de la crianza del toro de lidia; han consentido y auspiciado el fraude, y de paso han promovido la imposibilidad de perseguirlo; han reventando cualquier regeneración de su oficio, el más hermoso de cuantos pueda desarrollar el ser humano (o divino); han echado de las plazas a los aficionados que les daba por exigir; y por supuesto se han montado en el negocio del siglo. Ahora buscan la rendición total a sus pies, a su cuerpo hercúleo, a su gracia innata. Pretenden revender los bonos basura, pagar menos en impuestos, y esperar rescates financieros de aquí y de allá. Y puede ser que lo consigan. El mal absoluto empieza a trascender desde las certezas del destino, pues no se conoce a nadie que ame desinteresadamente el mundo de los toros y admita al mismo tiempo este incestuoso cambalache que se llevaría por delante los ya mínimos resortes de control, regulación, vigilancia e integridad para ganar en maquillaje de bambalinas.
Entre viejas reivindicaciones para que el organismo ministerial más adecuado a las condiciones taurómacas sea el de Cultura, entre perfumes exclusivos y trajes caros Apolo se reencontró con Artemisa, su hermana gemela para más señas. Almas divinas que ahora vuelven a palpitar unidas a un mismo cordón umbilical y a la misma condición poderosa. La diosa sabe cazar, y sabe un rato, por supuesto. Tanto, que los dioses del Olimpo han visto como los mortales taurófilos ya no confían en la protección divina todopoderosa auspiciada por Zeus, pues ya están escarmentados después de aguantar muchos desaires y alguna licencia impropia de divinidades, y han encomendado la espera a la diosa de mejor perspectiva, de mayor expectativa. La presa es muy jugosa. Cotiza y mucho. Será ofrendada para su inmolación, en el fuego purificador para que se limpie su olor a rancio. Artemisa contribuirá con menos manjares al banquete celestial y para el sacrificio vale con un toro al que nadie mandará al corral por sospechas en sus cornamentas. Los dioses seguirán jugando con la suerte de los mortales, que para eso son dioses ¡qué caramba! La oportunidad está. La diosa se apunta el tanto y el toro.
De felino a gato, de toro a carnero, de dios a figurante. El hermoso Apolo, prototipo de la capacidad de riesgo en sus artes adivinatorias, de su instinto para hacer sublime la esencia de la hermosura, de tener la dimensión colosal capaz de provocar atracción, que sedujo por igual a musas y a labriegos, al arte y al perecedero mundo, aquél hermoso Apolo es ahora un fachendoso personaje que confunde la pureza con el manoseo obsceno, pero quiere ser artista antes que enfrentarse de frente a la crisis planetaria de los toros y abordar un plan de rescate (para la Fiesta se entiende). El narcisismo no encontró límites para los sumos sacerdotes de la liturgia torera. La lira suena desafinada. Las divinidades y las ninfas ya no cantan. El monte Parnaso es un espacio desvirtuado y hambriento de gloria. Las dulces aguas que brotaban de la fuente están podridas provocando con sus vertidos tóxicos la imposibilidad de regeneración de la vida en las hermosas dehesas. La pira purificadora se enciende, comienza su rápida consumación.
La curación es quizá posible. No así. Así, es irrealizable con esta pantomima asquerosa. El restablecimiento de la condición indiscutible de la Fiesta de los toros debe sustentarse en la autenticidad del toro de lidia, la integridad del espectáculo, la exigencia de su calidad, la persecución del fraude, el reconocimiento de su singularidad, la defensa de la verdad y el compromiso de reivindicarlo, estudiarlo, fomentarlo y desarrollarlo, de alguien o algo que tutele, oblige, vigile y asegure su esencia. Lo demás son correrías de bailarines rumbosos por pasillos ministeriales cortejando a divinidades y vendiéndose barato. Una juerga que nos va a salir muy cara de enmendar, imposible de remontar, evidente como mal absoluto, que destruye nuestra afición, que nos deja en la miseria y descarnada nuestra alma torera. Ya les podía haber dado por tocar las palmas en tablaos de alcurnia artística en vez de hacer compraventa por los despachos. Eso, o ponerse delante de la verdad, afrontarla, pelearla y vencerla. Quieren taconeo y lo tendrán. Descuiden. Entonces será muy tarde para arrepentirse. Pandora abrió la caja de los truenos. Como ustedes, representantes despóticos, no divinos, e ineptos ignoran, una vez abierta ya no se puede cerrar.
¡Vaya vaina! ¡Carajo!
¡Viva Chile, mierda!
Caza, dinero y oportunidad según Artemisa
Cuando el mundo se conmovía con el rescate de treinta y tres mineros desde las profundidades del desierto de Atacama; cuando se asistía a “una lección de vida para la humanidad entera” como lo ha definido el escritor chileno Rivera Letelier; cuando el empeño por el salvamento imposible se traducía en esfuerzo, posibilidad y éxito, siete diestros y dos ganaderos arrancaban una promesa al ministro de Interior de “iniciar en un corto plazo de tiempo” la transferencia de las competencias de los toros a Cultura, “una vieja reivindicación”, según estos protagonistas de la liturgia torera y del salvamento propio.
Cuando la mano de tecnología punta extraía luz desde los abismos sureños, la belleza rutilante de Apolo se alargaba por pasillos ministeriales con sus alegaciones taurinas. A ritmo del reclamo publicitario “porque yo lo valgo”, quieren -los tan habilidosos prototipos de la más alta jerarquía del estamento en cuestión- que la esencia de la hermosura de Apolo se sustancie en que los imagineros esculpan tallas de estas contadas figuras a semejanza del multifacético dios griego del sol, la belleza y las artes -entre otras analogías- porque se trata de una deidad genuinamente atrayente. Y porque lo valen, porque son artistas, quieren que el mundo adore su refinada planta simplemente porque dicen pertenecer por erudición, sabiduría, ilustración y formación a las exclusividades del Olimpo cultural.
Apolo ya no es el dios seductor que era. Está perdido para la causa. Ahora se presenta como arrebatador, juega a la bolsa, a la estrategia política aprovechando la ignorante coyuntura social y política. Listo como él solo, como ustedes pueden comprobar. Se cree todopoderoso, sibilino en Delfos y así se sigue vendiendo. El dios inspirado se dedica en cuerpo y alma -en exclusividad en definitiva- a efectistas posturitas propagandísticas y a comunicados de prensa, a salvar el culo para la posteridad, a saquear a los fieles, a cerrar el santuario, a convertir el sacrificio en la atracción de un parque temático, a pagar menos impuestos para obtener más beneficios, a reclamar la subvención para la vida venidera, circunstancias que no le crean un conflicto en sus intangibles entrañas, pues suple su despropósito con entregado taconeo artístico y que, por tanto, se siente llamado a reivindicar este elevado mundo no apto para tontos terrenales de remate, para estos mismos feligreses que esperan un milagro y que llenan los cepillos del templo con su devota insistencia.
Es muy paradójico, también lo más recurrente para estas figuras apolíneas, que el dios griego tiene a su cargo la representación de las cualidades de la belleza y del arte, pero también es el patrón y defensor de rebaños y manadas, faceta no tan conocida por los piadosos evidentemente. A estos virtuosos del arte taurómaco la condición guapa, los modales sin compromisos, su exquisita complicidad les ha puesto en lo más alto de los montes sagrados sin arriesgar un ápice en la batalla que escenifican con animales domésticos, -que no fieras como antaño-, deviniendo los quehaceres propios de reyes en abnegadas faenas de pastores. Tiene gracia, porque son incapaces de reconocer esta certeza, aunque la promueven y la publicitan con exquisito empeño especulador.
Los sumos sacerdotes del dios Apolo han hecho de esta deslealtad un dogma, una estafa sin disimulo, un descrédito de esta Fiesta a la que dicen defender con capa y espada; han conducido al abismo la singularidad que define a este espectáculo; han convertido en pornografía su verdad única; han hundido la pasión torera en el aburrimiento; han arruinado la casta y la bravura infectando con bonos basura borreguiles las dehesas y los ruedos universales; han pervertido el espíritu de la crianza del toro de lidia; han consentido y auspiciado el fraude, y de paso han promovido la imposibilidad de perseguirlo; han reventando cualquier regeneración de su oficio, el más hermoso de cuantos pueda desarrollar el ser humano (o divino); han echado de las plazas a los aficionados que les daba por exigir; y por supuesto se han montado en el negocio del siglo. Ahora buscan la rendición total a sus pies, a su cuerpo hercúleo, a su gracia innata. Pretenden revender los bonos basura, pagar menos en impuestos, y esperar rescates financieros de aquí y de allá. Y puede ser que lo consigan. El mal absoluto empieza a trascender desde las certezas del destino, pues no se conoce a nadie que ame desinteresadamente el mundo de los toros y admita al mismo tiempo este incestuoso cambalache que se llevaría por delante los ya mínimos resortes de control, regulación, vigilancia e integridad para ganar en maquillaje de bambalinas.
Entre viejas reivindicaciones para que el organismo ministerial más adecuado a las condiciones taurómacas sea el de Cultura, entre perfumes exclusivos y trajes caros Apolo se reencontró con Artemisa, su hermana gemela para más señas. Almas divinas que ahora vuelven a palpitar unidas a un mismo cordón umbilical y a la misma condición poderosa. La diosa sabe cazar, y sabe un rato, por supuesto. Tanto, que los dioses del Olimpo han visto como los mortales taurófilos ya no confían en la protección divina todopoderosa auspiciada por Zeus, pues ya están escarmentados después de aguantar muchos desaires y alguna licencia impropia de divinidades, y han encomendado la espera a la diosa de mejor perspectiva, de mayor expectativa. La presa es muy jugosa. Cotiza y mucho. Será ofrendada para su inmolación, en el fuego purificador para que se limpie su olor a rancio. Artemisa contribuirá con menos manjares al banquete celestial y para el sacrificio vale con un toro al que nadie mandará al corral por sospechas en sus cornamentas. Los dioses seguirán jugando con la suerte de los mortales, que para eso son dioses ¡qué caramba! La oportunidad está. La diosa se apunta el tanto y el toro.
De felino a gato, de toro a carnero, de dios a figurante. El hermoso Apolo, prototipo de la capacidad de riesgo en sus artes adivinatorias, de su instinto para hacer sublime la esencia de la hermosura, de tener la dimensión colosal capaz de provocar atracción, que sedujo por igual a musas y a labriegos, al arte y al perecedero mundo, aquél hermoso Apolo es ahora un fachendoso personaje que confunde la pureza con el manoseo obsceno, pero quiere ser artista antes que enfrentarse de frente a la crisis planetaria de los toros y abordar un plan de rescate (para la Fiesta se entiende). El narcisismo no encontró límites para los sumos sacerdotes de la liturgia torera. La lira suena desafinada. Las divinidades y las ninfas ya no cantan. El monte Parnaso es un espacio desvirtuado y hambriento de gloria. Las dulces aguas que brotaban de la fuente están podridas provocando con sus vertidos tóxicos la imposibilidad de regeneración de la vida en las hermosas dehesas. La pira purificadora se enciende, comienza su rápida consumación.
La curación es quizá posible. No así. Así, es irrealizable con esta pantomima asquerosa. El restablecimiento de la condición indiscutible de la Fiesta de los toros debe sustentarse en la autenticidad del toro de lidia, la integridad del espectáculo, la exigencia de su calidad, la persecución del fraude, el reconocimiento de su singularidad, la defensa de la verdad y el compromiso de reivindicarlo, estudiarlo, fomentarlo y desarrollarlo, de alguien o algo que tutele, oblige, vigile y asegure su esencia. Lo demás son correrías de bailarines rumbosos por pasillos ministeriales cortejando a divinidades y vendiéndose barato. Una juerga que nos va a salir muy cara de enmendar, imposible de remontar, evidente como mal absoluto, que destruye nuestra afición, que nos deja en la miseria y descarnada nuestra alma torera. Ya les podía haber dado por tocar las palmas en tablaos de alcurnia artística en vez de hacer compraventa por los despachos. Eso, o ponerse delante de la verdad, afrontarla, pelearla y vencerla. Quieren taconeo y lo tendrán. Descuiden. Entonces será muy tarde para arrepentirse. Pandora abrió la caja de los truenos. Como ustedes, representantes despóticos, no divinos, e ineptos ignoran, una vez abierta ya no se puede cerrar.
¡Vaya vaina! ¡Carajo!
¡Viva Chile, mierda!
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