Hoy, 23 de abril,
festividad de los santos Jorge y Wiki
Hoy, es una fiesta para los amantes de los libros, de aquellos que buscan en sus páginas la necesidad del crecimiento interior. Bueno, siempre y cuando a dichos lectores les apetezca tal celebración. Mi propósito era dejar en este soporte digital unas notas sobre algún libro de esencia taurómaca, y cuando me disponía a realizar este encabezado, muy prevenida, investigué en la enciclopedia referente para casi todo el mundo que se apunta un tanto cibernético y que, por supuesto, está absolutamente intervenida por manipulaciones subjetivas que desafían a la gravedad juiciosa de quienes buscan conocimientos certeros. No son otras que las dichosas wikis, pues no hay ocasión que recurra a ellas y que salga ilesa, además de bastante enfadada con ciertas cosas horripilantes que divulgan tan graciosamente.
Así, busco Día Internacional del libro, y recojo el primer enunciado:
“El Día Internacional del Libro es una conmemoración celebrada a nivel internacional con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. Tiene su origen en la Diada de Sant Jordi (Día de San Jorge) celebrada en Cataluña, donde ha sido tradicional desde la época medieval para los hombres dar rosas a sus amantes, y desde 1925 para las mujeres dar un libro a cambio. A nivel internacional es promulgado por la UNESCO, que la empezó promulgar por primera vez en 1995".
¡Toma ya! Y yo que creía que se debía a una conmemoración que recuerda (aunque traída por los pelos) el fallecimiento de dos autores literarios, excelsos y portentosos genios, que aportaron magnitud a la creación artística y humana. Pues resulta que no. Que se lo debemos a la celebración del Día de San Jordi. Para que se enteren. Evidentemente, si esto no es intervencionismo que venga Dios (o el santo en representación) y lo desmienta. Tanta promulgación “a nivel internacional” es para salir corriendo, además de su redacción indescriptible publicada con tanta solemnidad. Por cierto, también celebran San Jordi en la Comunidad Aragonesa, en Cáceres, y hasta en Alcoy.
A continuación dice Wikipedia en el siguiente apartado:
“La elección del día 23 de abril como día del libro y del derecho de autor, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día, (…) También coincide con la fecha de nacimiento de William Wordsworth (1850) y fallecimiento de Josep Pla (1981). La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor".
Desde luego, a poco que se esmeren, contaremos con tantos allegados en la lista que dentro de nada tendríamos que proponer a este organismo que declare el día del parentesco por proximidad registrada, siempre y cuando justifique su apego literario.
Y más abajo remata la faena descriptiva en el epígrafe de “En España”:
“Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes, el 7 de octubre. La idea original fue del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro. La celebración arraigó rápidamente en Barcelona y se extendió por toda Cataluña, aunque el propósito oficial se fue diluyendo poco a poco al coincidir con el día del santo Patrón, conocido como Diada de Sant Jordi (Día de San Jorge), mientras en otras zonas la fiesta se mantenía con escasa importancia o incluso desaparecía. Con el tiempo se hizo tradicional en Cataluña el intercambio y regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas. Esta tradición fue uno de los argumentos utilizados por la UNESCO para declarar el 23 de abril Día Internacional del Libro. En España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón realizado a los autores hispanos”.
Si las fechas son correctas, que habría que estudiar con cuidado este asunto, (una servidora ya no se cree casi nada) debemos esta iniciativa cultural a algunos personajes e instituciones de la dictadura militar, auspiciada su celebración durante el gobierno de Miguel Primo de Rivera, e “instaurada” en 1930, siendo presidente del Consejo de Ministros Dámaso Berenguer. No pretendo enfocar la cuestión, únicamente recordar los datos que se aportan en esta enciclopedia virtual a la que todo el mundo está invitado. Algunos de estos gazapos encapsulados consisten en confundir fechas de la historia de España (buena, mala, mejorable, pero la que es) bajo el horizonte de la Segunda República, que evidentemente se extiende erróneamente más allá de la dimensión temporal que le concierne.
No soy amiga de dar consejos, pero un santo tan renombrado se merece un buen homenaje (al fin y al cabo, el beatífico personaje no tiene la culpa que le añadan más de lo que le compete). Por tanto, en un día como el que nos ocupa, deseo que le regalen un buen libro de temática taurina, que muchos hay que merezcan la pena. Dentro del extraordinario y excelso lenguaje taurino hay verdaderas joyas literarias que engrandecerán su alma torera. Y si tiene usted talento generoso y quiere hacer un buen regalo es conveniente una advertencia: discriminen entre los títulos. Elijan el mejor. Les sugiero que recomienden a sus hijos, parientes, y allegados queridos que cambien de enciclopedia de referencia. Por si acaso, les dejo tan suculento testimonio para recrearse en la suerte: http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Internacional_del_Libro
Un reconocimiento apasionado por este singular mundo que representa el universo de los toros
viernes, 23 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
No me creo nada
No me creo que El Juli abriera la Puerta del Príncipe por méritos propios de torero con derechos dominadores o artísticos. No me creo que aportara nada medianamente interesante, mucho más de lo que sabe hacer muy bien, algo espeluznante que en los correosos mentideros afines al régimen taurino llaman “inventar” el toreo. No me creo que expusiera algo, salvo el mismo artilugio del julipié que se exporta sin decoro como decisorio en los tejemanejes que configuran “el toreo moderno”. No me creo que pueda aportar nada interesante, ni decisivo, si revolucionario, ni verdadero, ni tan siquiera anecdótico para que ahora sea llevado a los altares reservados para los grandes que lo merecen.
No me lo creo. Que no. Con toros que dan el pego de mamíferos con cuernos, que tienen talla de presunto ganado bravo, que carecen de principios de casta y de bravura, de esos con los que se ejecuta el verdadero arte del disimulo. Algo así como engañar generosamente. Con toros diseñados para la ocasión, apartados desde tiempos remotos, gestionando apaños varios para burlar el sorteo, con dedicación de someter a corderitos aborregados, así presume cualquiera.
A esas maneras de plantarse con ínfulas tan desorbitadas ante afectados mamíferos exportados por los taurinos militantes como la quinta esencia de lo que se cría en dehesas privilegiadas, con las maneras de someterlo para parar sus falsas embestidas cuando no tienen ni medio puyazo, cuando se cita con el pico, cuando se descarga la suerte, cuando se confecciona para que el bicho se mantenga en pie, cuando se manda a tirones bruscos, burdos, feos, sincronizados al revés, fuera de cacho, pero, eso sí, ligando trapazos sin fin, sin armonía, sin heterodoxia, sin hegemonía, sin verdad, cuando ya no llenan los tendidos.
No me creo a todos aquellos que estos días se han cansado de repetir el “buen momento que atraviesa”, “qué pedazo de torero”, “que se consolida entre las figuras que hacen historia”, y cosas tan desconcertantes como ilusorias para quienes pregonan como extraordinaria la “tauromaquia de este torero poderoso que es El Juli”. ¡Toma ya! Reconozco que en relación de gustos nada hay infalible y todo es discutible. Creo que son muy respetables todos los juicios. Vamos, que cada uno elija lo que quiera. Pero, de ahí a que uno se reconozca tan acérrimo en estas materias simuladas y sea capaz de apoyarse en el verbo, en las excelsas tribunas periodísticas y en la paciencia de los que saben de qué va esto para ensalzar tanta proeza falsa, es un birlibirloque descarado.
Por tauromaquia se define y caracteriza a una determinada personalidad que desarrolla un personaje -por su contribución en artes ejecutorias y su tributo al desarrollo de la misma-, solamente puede entenderse a casos excepcionales, y está reservada en la historia del toreo a poquísimos maestros. Joaquín Vidal aseguraba al respecto: “las figuras, los fenómenos, ni tuvieron ni tienen tauromaquia, aunque les aureole el éxito; sólo los maestros tienen su tauromaquia, y no hay tantos, como pudiera imaginarse”.
Por tanto, sí creo -que está pasando- en la cortina de humo que se disfrazada en cenizas dañinas y que perturba los vuelos aéreos; en las tergiversaciones que se dan en la crisis profunda y el presente tan decadente de la Fiesta; en la necesidad inventada de personajes postizos que se venden como catalizadores de la verdadera esencia torera y de paso se cargan cualquier atisbo de liderar la exigencia de la autenticidad; y sí creo en los que recogen fielmente lo que sucede, como por ejemplo Antonio Díaz que dice sobre la gloriosa tarde lo siguiente: “El Juli se ha convertido en la figura más significativa de la etapa más oscura y tenebrosa de la tauromaquia. Máximo representante del antitoreo, ése en el que el toro es lo de menos y dónde importa más las formas que el fondo. Porque El Juli esta tarde ha hecho de todo menos torear. Parar, templar, cargar y mandar son los cuatro mandamientos del toreo de muleta. Para Julián, y por ende a sus numerosas fotocopias, los preceptos son otros: cuidar, descargar, alargar y ligar. (http://es.paperblog.com/torear-es-otra-cosa-103779/)
Creo, finalmente, que hace falta cordura, valentía, independencia, criterio y un milagro que no llega.
No me lo creo. Que no. Con toros que dan el pego de mamíferos con cuernos, que tienen talla de presunto ganado bravo, que carecen de principios de casta y de bravura, de esos con los que se ejecuta el verdadero arte del disimulo. Algo así como engañar generosamente. Con toros diseñados para la ocasión, apartados desde tiempos remotos, gestionando apaños varios para burlar el sorteo, con dedicación de someter a corderitos aborregados, así presume cualquiera.
A esas maneras de plantarse con ínfulas tan desorbitadas ante afectados mamíferos exportados por los taurinos militantes como la quinta esencia de lo que se cría en dehesas privilegiadas, con las maneras de someterlo para parar sus falsas embestidas cuando no tienen ni medio puyazo, cuando se cita con el pico, cuando se descarga la suerte, cuando se confecciona para que el bicho se mantenga en pie, cuando se manda a tirones bruscos, burdos, feos, sincronizados al revés, fuera de cacho, pero, eso sí, ligando trapazos sin fin, sin armonía, sin heterodoxia, sin hegemonía, sin verdad, cuando ya no llenan los tendidos.
No me creo a todos aquellos que estos días se han cansado de repetir el “buen momento que atraviesa”, “qué pedazo de torero”, “que se consolida entre las figuras que hacen historia”, y cosas tan desconcertantes como ilusorias para quienes pregonan como extraordinaria la “tauromaquia de este torero poderoso que es El Juli”. ¡Toma ya! Reconozco que en relación de gustos nada hay infalible y todo es discutible. Creo que son muy respetables todos los juicios. Vamos, que cada uno elija lo que quiera. Pero, de ahí a que uno se reconozca tan acérrimo en estas materias simuladas y sea capaz de apoyarse en el verbo, en las excelsas tribunas periodísticas y en la paciencia de los que saben de qué va esto para ensalzar tanta proeza falsa, es un birlibirloque descarado.
Por tauromaquia se define y caracteriza a una determinada personalidad que desarrolla un personaje -por su contribución en artes ejecutorias y su tributo al desarrollo de la misma-, solamente puede entenderse a casos excepcionales, y está reservada en la historia del toreo a poquísimos maestros. Joaquín Vidal aseguraba al respecto: “las figuras, los fenómenos, ni tuvieron ni tienen tauromaquia, aunque les aureole el éxito; sólo los maestros tienen su tauromaquia, y no hay tantos, como pudiera imaginarse”.
Por tanto, sí creo -que está pasando- en la cortina de humo que se disfrazada en cenizas dañinas y que perturba los vuelos aéreos; en las tergiversaciones que se dan en la crisis profunda y el presente tan decadente de la Fiesta; en la necesidad inventada de personajes postizos que se venden como catalizadores de la verdadera esencia torera y de paso se cargan cualquier atisbo de liderar la exigencia de la autenticidad; y sí creo en los que recogen fielmente lo que sucede, como por ejemplo Antonio Díaz que dice sobre la gloriosa tarde lo siguiente: “El Juli se ha convertido en la figura más significativa de la etapa más oscura y tenebrosa de la tauromaquia. Máximo representante del antitoreo, ése en el que el toro es lo de menos y dónde importa más las formas que el fondo. Porque El Juli esta tarde ha hecho de todo menos torear. Parar, templar, cargar y mandar son los cuatro mandamientos del toreo de muleta. Para Julián, y por ende a sus numerosas fotocopias, los preceptos son otros: cuidar, descargar, alargar y ligar. (http://es.paperblog.com/torear-es-otra-cosa-103779/)
Creo, finalmente, que hace falta cordura, valentía, independencia, criterio y un milagro que no llega.
lunes, 19 de abril de 2010
Suspensión de la novillada en Las Ventas
Las Ventas. Madrid. 18 de abril de 2010. Novillada suspendida
A la ocasión la pintan calva.
Y no llovía
La suspensión de la novillada es un escándalo,
como para no volver jamás de los jamases
Se suspende la novillada en Las Ventas sin justificación, escenificando una retirada alegando consecuencias derivadas del mal tiempo, cuando no cayó una gota en toda la tarde. La verdad de esta triste complicidad indecente entre el presidente, Manuel Muñoz Infante, y el empresario, Manuel Martínez Uranga, era el poco taquillaje que se había vendido. Pero ya estaba todo preparado -cuando se abrieron las puertas de la plaza- pues se disponía de personal bajo mínimos (muy por debajo) para atender al público asistente, que reitero era muy poco. Y traslado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, como responsable última de la competencia que tiene sobre la plaza de Madrid –la más importante del mundo dicen- que abra un expediente, que se interese por responder ante este atropello, que tome cartas en este asunto, que limpie tanta indecencia en actuaciones de esta naturaleza indeseable –como la de esta tarde nefasta-, que exija a los actuales gestores responsabilidades por estratagemas tan perjudiciales para el crédito que debería ostentar la primera plaza en importancia del orbe taurino. Espero que lo haga. Por los aficionados que cada vez son menos, pues están cansados y escarmentados por tantos atropellos y tanta desvergüenza. Por los que puedan creer que a usted le interesa de verdad la Fiesta de los toros, su continuidad y su desarrollo. Por la integridad y la no especulación de los gestores a los que se les confía la administración de la plaza, porque no deberíamos pensar que sólo a la Presidenta le interesa el canon económico del arrendamiento del coso. Por la autenticidad de este espectáculo tan necesitado de verdad, de decisiones inteligentes, de responsables con ganas de trabajar en el fortalecimiento de la legitimidad. Por el respeto, sin más.
Texto completo en http://sites.google.com/site/toroaficion/cronicas-de-hoy/10-las-ventas-18-abril
A la ocasión la pintan calva.
Y no llovía
La suspensión de la novillada es un escándalo,
como para no volver jamás de los jamases
Se suspende la novillada en Las Ventas sin justificación, escenificando una retirada alegando consecuencias derivadas del mal tiempo, cuando no cayó una gota en toda la tarde. La verdad de esta triste complicidad indecente entre el presidente, Manuel Muñoz Infante, y el empresario, Manuel Martínez Uranga, era el poco taquillaje que se había vendido. Pero ya estaba todo preparado -cuando se abrieron las puertas de la plaza- pues se disponía de personal bajo mínimos (muy por debajo) para atender al público asistente, que reitero era muy poco. Y traslado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, como responsable última de la competencia que tiene sobre la plaza de Madrid –la más importante del mundo dicen- que abra un expediente, que se interese por responder ante este atropello, que tome cartas en este asunto, que limpie tanta indecencia en actuaciones de esta naturaleza indeseable –como la de esta tarde nefasta-, que exija a los actuales gestores responsabilidades por estratagemas tan perjudiciales para el crédito que debería ostentar la primera plaza en importancia del orbe taurino. Espero que lo haga. Por los aficionados que cada vez son menos, pues están cansados y escarmentados por tantos atropellos y tanta desvergüenza. Por los que puedan creer que a usted le interesa de verdad la Fiesta de los toros, su continuidad y su desarrollo. Por la integridad y la no especulación de los gestores a los que se les confía la administración de la plaza, porque no deberíamos pensar que sólo a la Presidenta le interesa el canon económico del arrendamiento del coso. Por la autenticidad de este espectáculo tan necesitado de verdad, de decisiones inteligentes, de responsables con ganas de trabajar en el fortalecimiento de la legitimidad. Por el respeto, sin más.
Texto completo en http://sites.google.com/site/toroaficion/cronicas-de-hoy/10-las-ventas-18-abril
lunes, 12 de abril de 2010
Crónica del día. Novillada en Las Ventas
Las Ventas. Madrid. Novillada. 11 de abril de 2010
Los tiempos justos
y tonterías las precisas
Los aficionados están sobresaltados y no les falta razón. Su angustia no se refiere solamente a la decadencia de la Fiesta, que ya de por sí es lo bastante elocuente como para no volver más a pisar ruedo alguno. Tiene que ver con la gestión tan descarada que se está haciendo del evidente desastre, de su insoportable exuberancia, de su desvirtuada esencia. Lejos de proponer cordura, buenas intenciones y propósitos de enmienda, los encargados de poner en marcha el funcionamiento del reloj insisten en que el mecanismo está en perfecto estado, se muestran incapaces de admitir que se retrasa, atesoran salero para venderlo con todas las taras, y aseguran que es el futuro en sincronización perfecta. Uno de estos papeles estelares lo protagoniza el director del Centro de Estudios Taurinos de la Comunidad de Madrid que no se cansa de repetir -en las declaraciones que hace últimamente de manera copiosa- que la próxima feria de San Isidro y las otras dos –que le preceden y suceden- son gloria bendita, que es “la Feria que quieren los aficionados” y que los carteles fueron aprobados “por unanimidad” por parte del órgano que preside.
Texto completo en http://sites.google.com/site/toroaficion/cronicas-de-hoy/10-las-ventas-11-04
Los tiempos justos
y tonterías las precisas
Los aficionados están sobresaltados y no les falta razón. Su angustia no se refiere solamente a la decadencia de la Fiesta, que ya de por sí es lo bastante elocuente como para no volver más a pisar ruedo alguno. Tiene que ver con la gestión tan descarada que se está haciendo del evidente desastre, de su insoportable exuberancia, de su desvirtuada esencia. Lejos de proponer cordura, buenas intenciones y propósitos de enmienda, los encargados de poner en marcha el funcionamiento del reloj insisten en que el mecanismo está en perfecto estado, se muestran incapaces de admitir que se retrasa, atesoran salero para venderlo con todas las taras, y aseguran que es el futuro en sincronización perfecta. Uno de estos papeles estelares lo protagoniza el director del Centro de Estudios Taurinos de la Comunidad de Madrid que no se cansa de repetir -en las declaraciones que hace últimamente de manera copiosa- que la próxima feria de San Isidro y las otras dos –que le preceden y suceden- son gloria bendita, que es “la Feria que quieren los aficionados” y que los carteles fueron aprobados “por unanimidad” por parte del órgano que preside.
Texto completo en http://sites.google.com/site/toroaficion/cronicas-de-hoy/10-las-ventas-11-04
viernes, 9 de abril de 2010
Siempre Joaquín Vidal
Todos los abriles, en su día décimo, los aficionados conspicuos nos sentimos tristes. El genial crítico taurino Joaquín Vidal moría en Madrid. Han pasado tan solo ocho años -y parecen ocho interminables siglos-, los que nos han privado de su presencia, intuición, verbo y soberanía. Son momentos de melancolía. Hoy es un día para un buen recuerdo. Y a los que quieren avivar el espíritu de nuestras almas toreras les ofrezco un texto sobre el cronista de El País que se publicó en el soporte digital http://www.opinionytoros.com/. Entonces Antolín Castro, con gran esfuerzo y bizarro auspicio, congregó a un buen número de textos en el homenaje que realizara para el aniversario del fallecimiento del colosal periodista taurino. Este artículo -que se sucede a continuación- es el que entonces se publicó y el que hoy les ofrezco.
Ilustre, visible y sobresaliente
Joaquín Vidal
Por Paz Domingo
De la primera crónica de Joaquín Vidal que leí no recuerdo quiénes eran los protagonistas del texto, ni dónde se celebraba el festejo. Sí puedo asegurar que desde entonces comencé la lectura de la prensa diaria por la última página de la sección de Cultura del diario EL PAÍS. Entonces estudiaba periodismo y ya sentía curiosidad por lo que sucedía en el planeta de los toros. Fue en Las Ventas donde oí hablar del maestro por primera vez. En el tendido le reconocían como “el crítico”. El único, claro está. Y Vidal correspondió llamándoles afición conspicua. Una genialidad de las suyas. No perdía la ocasión de seguirle –literaria y taurinamente– por todas las ferias y no dejaba de hacerme preguntas cuando escudriñaba en sus textos. ¿Cómo se tiene la capacidad para amar este espectáculo? ¿Cómo la inteligencia para defenderlo? ¿Cómo la sabiduría para entenderlo? ¿Cómo la integridad para respetarlo? ¿Cómo el humor para desdramatizarlo? ¿Cómo se tienen las palabras precisas? ¿Cómo se escribe sin fisuras? Y ¿cómo se hace todo a la vez? Ahora, en la distancia larga, sé lo que significa Joaquín Vidal. Si mi abuelo me enseñó el respeto a la fiesta y a su liturgia, al maestro le debo la comprensión de este espectáculo en toda su dimensión, de la única manera posible: desde la afición, el lenguaje, la técnica, la estética, las normas, las maneras, la pasión y la independencia. No le conocí personalmente hasta mi incorporación a la redacción de EL PAÍS. Me lo presentó Esteban Barcia, gran amigo suyo y de todos, además de aficionado. Y le dijo: “¿Qué crees que tenemos en común con la niña?”. “Serán los pocos años que tenemos”, respondió irónicamente Joaquín. “Pues que seremos dos en empapelarte el ordenador”, contestó. Y es que Esteban, cuando un torero en concreto (que no diré el nombre) obtenía triunfos sonados en plazas alejadas de los referentes taurinos importantes –evidentemente, no del gusto del cronista–, metía el teletipo en la fotocopiadora, lo ampliaba un trescientos por cien, pegaba pacientemente los trozos dándoles orden, y empapelaba el ordenador de Joaquín al grito de: “¡Va por usted, maestro!”. Vidal participaba en la broma con su inmenso sentido del humor y con carcajadas sonoras. La última vez que hablé con él fue en la habitación del Hospital de la Fundación Jiménez Díaz, a la que había regresado ante el agravamiento de su enfermedad. Le comenté que éramos muchos los que le echábamos de menos, que necesitábamos su vuelta. Con la misma educación de siempre, con la misma cortesía, me respondió: “Se hará lo que se pueda”.
Siempre fiel a sus pensamientos, a su pasión taurina, a la vida, a sus amigos, al periodismo y a la verdad, Joaquín Vidal se marchó. Su compañía fue todo un lujo. Aprendimos con él. Disfrutamos de su presencia, sus charlas, su paciencia ante comentarios taurinos ingenuos e imprecisos. Se mantuvo firme con discreción, integridad e independencia frente a todas las amenazas, que fueron muchas. La campaña infame, cruel y descomunal de que fue objeto, gestada en el taurinismo oficial y pregonada por algunos medios de comunicación, ha sido tan cobarde como miserable. Aún hoy, siguen intentándolo. Seguro que fue feliz alejado de tantas mentiras. Que disfrutó mucho escribiendo de toros. Que dijo lo que sintió y vio. Que le dejaron solo en una época compleja. Pero no se sintió solo. Ni lo estará. La afición conspicua le sigue recordando. Gracias a todos los que guardáis en la memoria como un tesoro al maestro ilustre, visible y sobresaliente Joaquín Vidal.
Ilustre, visible y sobresaliente
Joaquín Vidal
Por Paz Domingo
De la primera crónica de Joaquín Vidal que leí no recuerdo quiénes eran los protagonistas del texto, ni dónde se celebraba el festejo. Sí puedo asegurar que desde entonces comencé la lectura de la prensa diaria por la última página de la sección de Cultura del diario EL PAÍS. Entonces estudiaba periodismo y ya sentía curiosidad por lo que sucedía en el planeta de los toros. Fue en Las Ventas donde oí hablar del maestro por primera vez. En el tendido le reconocían como “el crítico”. El único, claro está. Y Vidal correspondió llamándoles afición conspicua. Una genialidad de las suyas. No perdía la ocasión de seguirle –literaria y taurinamente– por todas las ferias y no dejaba de hacerme preguntas cuando escudriñaba en sus textos. ¿Cómo se tiene la capacidad para amar este espectáculo? ¿Cómo la inteligencia para defenderlo? ¿Cómo la sabiduría para entenderlo? ¿Cómo la integridad para respetarlo? ¿Cómo el humor para desdramatizarlo? ¿Cómo se tienen las palabras precisas? ¿Cómo se escribe sin fisuras? Y ¿cómo se hace todo a la vez? Ahora, en la distancia larga, sé lo que significa Joaquín Vidal. Si mi abuelo me enseñó el respeto a la fiesta y a su liturgia, al maestro le debo la comprensión de este espectáculo en toda su dimensión, de la única manera posible: desde la afición, el lenguaje, la técnica, la estética, las normas, las maneras, la pasión y la independencia. No le conocí personalmente hasta mi incorporación a la redacción de EL PAÍS. Me lo presentó Esteban Barcia, gran amigo suyo y de todos, además de aficionado. Y le dijo: “¿Qué crees que tenemos en común con la niña?”. “Serán los pocos años que tenemos”, respondió irónicamente Joaquín. “Pues que seremos dos en empapelarte el ordenador”, contestó. Y es que Esteban, cuando un torero en concreto (que no diré el nombre) obtenía triunfos sonados en plazas alejadas de los referentes taurinos importantes –evidentemente, no del gusto del cronista–, metía el teletipo en la fotocopiadora, lo ampliaba un trescientos por cien, pegaba pacientemente los trozos dándoles orden, y empapelaba el ordenador de Joaquín al grito de: “¡Va por usted, maestro!”. Vidal participaba en la broma con su inmenso sentido del humor y con carcajadas sonoras. La última vez que hablé con él fue en la habitación del Hospital de la Fundación Jiménez Díaz, a la que había regresado ante el agravamiento de su enfermedad. Le comenté que éramos muchos los que le echábamos de menos, que necesitábamos su vuelta. Con la misma educación de siempre, con la misma cortesía, me respondió: “Se hará lo que se pueda”.
Siempre fiel a sus pensamientos, a su pasión taurina, a la vida, a sus amigos, al periodismo y a la verdad, Joaquín Vidal se marchó. Su compañía fue todo un lujo. Aprendimos con él. Disfrutamos de su presencia, sus charlas, su paciencia ante comentarios taurinos ingenuos e imprecisos. Se mantuvo firme con discreción, integridad e independencia frente a todas las amenazas, que fueron muchas. La campaña infame, cruel y descomunal de que fue objeto, gestada en el taurinismo oficial y pregonada por algunos medios de comunicación, ha sido tan cobarde como miserable. Aún hoy, siguen intentándolo. Seguro que fue feliz alejado de tantas mentiras. Que disfrutó mucho escribiendo de toros. Que dijo lo que sintió y vio. Que le dejaron solo en una época compleja. Pero no se sintió solo. Ni lo estará. La afición conspicua le sigue recordando. Gracias a todos los que guardáis en la memoria como un tesoro al maestro ilustre, visible y sobresaliente Joaquín Vidal.
jueves, 8 de abril de 2010
Encerrona para una encerrona
¡Vaya topicazos que se gastan algunos con el excelso lenguaje taurino! Por ejemplo, cuando se utiliza descaradamente el término encerrona. Y muchos hablan de encerrona ponderando extraordinariamente la acepción de “encierro voluntario de alguna o más personas para algún fin”, cuando en realidad de lo que se trata es de “una situación preparada de antemano, en que se coloca a una persona para obligarla a que haga algo mal de su agrado”. Este paradigma de la modernidad aplicado a la tauromaquia se ha convertido en un caso muy definido. Es decir, una mentira manifiesta para aplaudir mucho unos gestos presuntamente atrevidos, cuando verdaderamente son actos poco encomiables para que otros sufran esta engañifa taurina, aquellos que padecen esta trasladación del magnífico lenguaje y su vil puesta en práctica. Y no solamente se confunden los conceptos, sino que los deforman. El diccionario de la Real Academia aporta un sentido más a encerrona y que multiplica este enaltecimiento disfrazado de la realidad vigente. Se dice que en tauromaquia, aplíquese a la “lidia de toros en privado”. Pues bien, los aduladores y también transformadores de situaciones flagrantes -por mentirosas- han confundido la exclusividad con lo privativo, especulando con gestos que podrían ser notables y proyectándolos como gestas heroicas, cuando lo que sucede es que son fiascos para desplumar a los asistentes a estos festejos taurinos. Si quiere comprender esta realidad basta con tomar como referente el festejo del pasado Domingo de Resurrección en la plaza de Las Ventas. Los titulares apuntaban al fracaso de la “encerrona” de Daniel Luque, que “se estrellaba” con un “ganado imposible”, con “seis silencios consecutivos y unánimes”. Lo que verdaderamente sucedió es que la encerrona estaba preparada con tres meses de antelación; que se realizó eligiendo a esta “joven promesa” convertida en figura de alto postín con alevosía, con veloz y escasa trayectoria profesional –un año apenas-, para protagonizar un escándalo presumible; que se materializó rebuscando presunto ganado bravo, del cual no “tenía ni un pase” ni uno solo de los animales; y que se consumó cuando por esta encomiable “encerrona” quedaron burlados los aficionados que ocuparon casi la mitad de la entrada disponible.
Hagan caso al diccionario, sobre todo a la tercera acepción del término señalado. Con los tiempos que corren, con los modales que gastan, con la desvergüenza que lo ejecutan y con esta moderna tauromaquia que predican, pues, ¡que se vayan a sus dichosas encerronas privadas! Y allí hagan lo que les parezca. Y acá todos tan felices. No adulteren más, que bastante tenemos y sufrimos. Y cuando oigan la palabra encerrona, corran a toda prisa en sentido contrario a la corriente que la encumbra.
Hagan caso al diccionario, sobre todo a la tercera acepción del término señalado. Con los tiempos que corren, con los modales que gastan, con la desvergüenza que lo ejecutan y con esta moderna tauromaquia que predican, pues, ¡que se vayan a sus dichosas encerronas privadas! Y allí hagan lo que les parezca. Y acá todos tan felices. No adulteren más, que bastante tenemos y sufrimos. Y cuando oigan la palabra encerrona, corran a toda prisa en sentido contrario a la corriente que la encumbra.
martes, 6 de abril de 2010
Los toros televisivos
Un perro que vuela. Un toro que amaina
Las aventuras y desventuras de dos personajes que corren suertes presentes separadas.
El primero se pondera. El segundo es impreciso
Comedia televisiva en tres actos. Indicada para todos los públicos.
(Apta para ser retransmitida en horario infantil)
Por Paz Domingo
Sinopsis. La que se montó con un perro volador. Un mamífero animado, llamado Vico, que sobrevuela mil aventuras con una cigüeña - y algún otro personaje más-, diferentes puntos geográficos del mundo. Al tocar suelo madrileño, estos protagonistas de series infantiles se colaron en las angostas arenas de los ruedos españoles y se dedicaron a hacer interpretaciones deformadas sobre las corridas de toros. Este asunto ha levantado muchas suspicacias, algunas campañas, y alguna que otra reivindicación fuera de credibilidad. Se explica.
Argumento. (...) No se dejen llevar por cantos de sirena. (...) ¿Quieren de verdad apoyar este mercadeo? ¿Quieren que se haga argumentando los valores de la Fiesta que los taurinos quieren defender? ¿Qué Fiesta? ¿La suya, o la que tenemos en el corazón los aficionados de buena fe que creemos en su esencia y rotundidad? ¿De qué están hablando (o negociando) los responsables de Televisión Española y los interlocutores de la Mesa del Toro exponiendo “propuestas para poder realizar un convenio”? ¿El futuro acuerdo contribuirá al desarrollo de la tauromaquia? O, por el contrario, ¿favorecerá aún más el impulso especulativo y mercantilista de la Fiesta hasta su último suspiro? Más bien será esto último.
Texto completo en http://sites.google.com/site/toroaficion/opinion/toros-y-television
Las aventuras y desventuras de dos personajes que corren suertes presentes separadas.
El primero se pondera. El segundo es impreciso
Comedia televisiva en tres actos. Indicada para todos los públicos.
(Apta para ser retransmitida en horario infantil)
Por Paz Domingo
Sinopsis. La que se montó con un perro volador. Un mamífero animado, llamado Vico, que sobrevuela mil aventuras con una cigüeña - y algún otro personaje más-, diferentes puntos geográficos del mundo. Al tocar suelo madrileño, estos protagonistas de series infantiles se colaron en las angostas arenas de los ruedos españoles y se dedicaron a hacer interpretaciones deformadas sobre las corridas de toros. Este asunto ha levantado muchas suspicacias, algunas campañas, y alguna que otra reivindicación fuera de credibilidad. Se explica.
Argumento. (...) No se dejen llevar por cantos de sirena. (...) ¿Quieren de verdad apoyar este mercadeo? ¿Quieren que se haga argumentando los valores de la Fiesta que los taurinos quieren defender? ¿Qué Fiesta? ¿La suya, o la que tenemos en el corazón los aficionados de buena fe que creemos en su esencia y rotundidad? ¿De qué están hablando (o negociando) los responsables de Televisión Española y los interlocutores de la Mesa del Toro exponiendo “propuestas para poder realizar un convenio”? ¿El futuro acuerdo contribuirá al desarrollo de la tauromaquia? O, por el contrario, ¿favorecerá aún más el impulso especulativo y mercantilista de la Fiesta hasta su último suspiro? Más bien será esto último.
Texto completo en http://sites.google.com/site/toroaficion/opinion/toros-y-television
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