martes, 22 de febrero de 2011

Martín Peñato versus Asociación ganadera

“Yo no soy abogado, pero esto es un delito”
Hay un culebrón en marcha. La trama promete, aunque quedará agotada por la exposición sin apenas prolongarse y quizá termine por no resolverse como se debe. Y como debería ser es que las autoridades (internas y policiales) realicen las consecuentes investigaciones, las pongan a disposición de la justicia y sea ésta la que haga cumplir la ley.
La historia se revela el pasado día 18, viernes, cuando Eduardo Martín-Peñato se presentaba a la prensa para airear unas “irregularidades” en la Asociación de Ganaderos de Lidia, de la cual fue presidente durante trece años y destituido cuarenta y ocho horas antes. El ex directivo exhibía documentos que delataban “un presunto fraude en las actas de nacimiento y herraderos de animales, y en las cartas del Libro Genealógico de la Raza Bovina. “Con estas cartas del 'Libro', que podría comprar cualquiera, uno podría hacerse una ganadería así por la buenas. Yo no soy abogado pero creo que en el código penal esta maniobra, de llevarse a cabo, viene tipificada como delito. Es una trama premeditada y absolutamente trabajada", explicaba el denunciante Martín-Peñato.
Todo apuntaría a un ataque de cuernos del ex presidente de la Asociación –cesado dos días antes- sino fuera por la gravedad de este asunto. Peñato declaraba a los medios de comunicación que los miembros de la Junta Directiva “trataron de impedir una auditoria sobre estos aspectos, que me amenazaron en la Asamblea para cesarme en el cargo si no callaba lo que sabía, como finalmente hicieron";y que la gestión de la AGP fueron de índole laboral, además de presupuestarios.
La Asociación de Ganaderos de Lidia no retrasó la respuesta y unas horas más tarde respondía al destituido presidente en un comunicado en el que advertía que dichas manifestaciones "son sólo el producto de su situación, tras la decisión casi unánime de la Asamblea, órgano máximo de la Asociación, de revocarle en el cargo"; que "la gravedad de la situación al exhibir públicamente los documentos de la Asociación obtenidos y sacados irregularmente de nuestra sede, podría constituir una vulneración a lo previsto en la Ley Orgánica de Protección de Datos"; que "Martín-Peñato ha mostrado ante la prensa los mismos documentos que utilizó para fundamentar sus descabelladas acusaciones en la Asamblea del día 16 de febrero y que, tras recibir
las correspondientes aclaraciones por parte de nuestros técnicos y personal
administrativo, derivan en el correspondiente respaldo de la AGL hacia
los mismos (se refiere al secretario general de la Asociación, José Ignacio García Montero Ríos, y el secretario técnico del Libro Genealógico, Adolfo Rodríguez Montesinos, de los cuales Peñato dijo "mi error fue confiar"), como reconocimiento a la buena labor que vienen desarrollando"; y que la Asociación hace hincapié en que "sigue manteniendo con total y absoluta normalidad su dinámica de trabajo con todas las instituciones con las que vienen colaborando habitualmente".
Antes de continuar quiero advertirles de dos cosas. La primera es que todo lo relatado anteriormente está extraído de las informaciones de has difundido las agencias de noticias, y que no he realizado ninguna elaboración propia y de investigación al respecto. La segunda, es que todo lo que viene a continuación simplemente es una reflexión, quizá opinión, sobre unos hechos gravísimos y que deberían estar ya denunciados en el lugar, procedimiento y causa pertinentes y sujetos a la investigación policial.
Como ven ustedes, la trama se inflamó con rapidez, pero se ha desgastado en cuestión de segundos. ¿Esto de qué va? “Tú eres malo”. Tú más. Todos relajados. Oiga, ¿y la fechoría? Aquí no ha pasado nada. Pelillos a la mar. Una servidora tampoco es una jurista, pero tengo una corazonada. A mí, todo esto bien me parece algo muy raro, pero incluso al más incauto no se le escaparía que hay un cierto tufillo.
Mientras nos ahogamos, nos preguntamos. Primero. Fue bastante impúdico que el señor Martín-Peñato ostentara las presidencias de dos organizaciones taurinas al mismo tiempo -como la Asociación de Ganaderos y la reciente Mesa del Toro-, que aunque no son incompatibles por su intencionalidad taurina, si puede haber conflicto de intereses, incluso que los miembros de ambas se sientas perjudicados, o beneficiados, o utilizados, o representados por un presidente con potestad directiva en una institución y no en la otra. Segundo. ¿Por qué no denuncia el señor Peñato este “delito” (él ya se asegura de tipificarlo así) en el juzgado de guardia más cercano, olvidándose de escenografías en ruedas de prensa? Tercero. ¿Por qué no responde la Asociación de Ganaderos a las graves acusaciones?, pues se ha limitado a decir que denunciará la sustracción de documentos de la institución, pero guarda silencio, incluso en su página web donde parece que nada ha pasado manteniendo el organigrama de la anterior directiva con Martín-Peñato al frente (
http://asociacionlidia.com/). Cuarto. ¿Dónde está la decencia torera en la cual uno asume las responsabilidades que le competen por cargo y moral?. Quinto. ¿Dónde esta la crisis que se lleve por delante como fuego purificador estos desmanes que terminarán con nuestra paciencia, ingenuidad y afición?

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